Haz que tu hijo ayude en casa

Se viste solo, se lava los dientes, escoge sus juguetes… Tu hijo ha ganado autonomía y también quiere cooperar en las tareas domésticas. Para que su actitud sea duradera, valora su ayuda y orienta su buena disposición.

Cada día tu hijo aprende cosas nuevas, mejora sus habilidades y cree que puede hacerlo todo solo. Por eso también se empeña en ayudarte a poner la mesa, tender la ropa o regar las plantas. Aunque a veces te parezca más un estorbo que una ayuda, debes dejar que participe en las tareas del hogar, ahora que le interesa, y no hacer por él lo que ya puede hacer solo.

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Todo son ventajas

Ayudando en casa, tu hijo descubre las ventajas del orden y la limpieza, asume responsabilidades y aprende a tomar decisiones. Y se fortalece su autoestima y su sentimiento de pertenencia a la familia, lo que le hace sentirse más querido.

Las labores domésticas también le ayudan a mejorar su coordinación corporal y su comprensión lingüística y a descubrir para qué sirven los electrodomésticos y los objetos cotidianos, como la fregona o la lavadora.

Al mismo tiempo que se despierta su sentido práctico, descubre que los logros requieren esfuerzo y que hay que valorar y facilitar el trabajo de los demás.

Si desde pequeño tu hijo colabora en las tareas del hogar, crecerá con la idea de que ayudar a los demás y asumir responsabilidades es algo natural y estos valores le acompañarán toda su vida.

Facilita sus tareas

Por todas estas ventajas, debes valorar su disposición a ayudar y, además, facilitarle las tareas. Su empeño es mayor que su habilidad y necesita tu orientación para implicarse con éxito en las tareas del hogar. Éstas son algunas ideas:

  • Comienza poco a poco. El primer paso para que empiece a colaborar es acostumbrarle a ordenar sus juguetes. Ayúdale colocando cajas y estantes de fácil acceso en su habitación.
  • Valora su empeño. Procura que comience ayudándote en pequeñas tareas y recompensa más su actitud colaboradora que el resultado. Si dobla su pijama, elógiale aunque quede arrugado y lo haya metido en el cajón equivocado.
  • Encárgale tareas adecuadas. Piensa en sus habilidades y no le permitas encargarse de labores que están por encima de sus posibilidades. No le dejes, por ejemplo, fregar los platos, ya que puede romper la vajilla o hacerse daño. Pídele que te dé las pinzas al tender la ropa, deja a su cargo dos o tres artículos cuando hagáis la compra...
  • Hazlo divertido. Si notas que se aburre o que algo no le sale bien, plantea algún juego para que le cueste menos. Coloca una canasta de baloncesto en el cesto de la ropa sucia, invéntate una canción para poner la mesa o cuéntale historias divertidas mientras cocináis.
  • Dale explicaciones. Tu hijo es capaz de entender que hay que recoger los juguetes para que no se rompan o que si te ayuda a poner la mesa, tardaréis menos. Contarle para qué sirve el orden y cómo se hacen las cosas mejora su implicación en las tareas y le ayuda a valorar el trabajo de los demás.
  • Da ejemplo. Tu hijo imita lo que hacéis tú y tu pareja. Ordenará con más facilidad sus juguetes si ve que tenéis vuestra habitación limpia. También es importante que note que su padre se responsabiliza de las tareas del hogar: así aprenderá que fregar los platos es cosa de hombres y de mujeres y le estaréis dando una educación para la igualdad.
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    Estrategias para que colabore

    Evita decir...

    • “Ya lo hago yo.” Si no le dejas hacer nada, será muy dependiente y no aprenderá a valorar el trabajo de los demás.
    • “Lo has hecho mal.” Si eres demasiado dura cuando se equivoca, se sentirá triste y no lo intentará de nuevo. Esta actitud perjudica su autoestima y coarta sus iniciativas.
    • “Te he dicho mil veces…” Los niños tienen que aprender la forma de ayudar. Si no tienes paciencia no aprenderá a hacer las tareas.

      Procura decir...

      • “Me encanta que me ayudes, ¿quieres que te ayude yo a ti?” Así él creerá que lo ha hecho solo y asumirá responsabilidades.
      • “Qué bien que pueda contar contigo. Ahora podemos probar a hacerlo así.” Reforzarás su autoestima, atenderá tus explicaciones y tendrá ganas de intentarlo de nuevo.
      • “¿Recuerdas cómo lo hicimos la última vez?” Así le explicas cómo realizar bien las labores del hogar y le motivas para que coopere.
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