Logra que tu hijo duerma la siesta

Tu hijo aún necesita echarse la siesta para recuperar energías. Este hábito tan sano se sigue manteniendo en muchos coles y debes procurar que siga así en las vacaciones.

La siesta, ese hábito tan arraigado y típico de nuestro país, resulta especialmente beneficiosa para los niños, ya que precisan más descanso que los adultos. Además, este sueño ayuda a reponer energías, mejora la circulación sanguínea, favorece la actividad cerebral, previene el estrés y aumenta la capacidad de aprendizaje. Por esta razón muchos pediatras recomiendan mantener la costumbre de sestear al menos hasta los 4 años, y así se hace en muchos colegios.

En verano, los niños deben seguir haciendo este descanso de media tarde. Así se mostrarán descansados y de buen humor y disfrutarán mucho más de las vacaciones.

¿cuánto tiempo?

Para que la siesta sea beneficiosa para tu hijo, debes respetar un horario. El mejor momento para acostarle es después de que haya comido, entre la una y media y las dos, ya que los alimentos incitan al organismo a descansar. El niño de 3 años necesita dormir una hora y media durante el día. Si prolongas la siesta más tiempo, es fácil que se desvele por la noche. Además, debes adoptar una rutina diaria que propicie el descanso:

  • El niño debe echarse la siesta siempre en su cama. No le dejes que lo haga en el sillón o en vuestra cama porque entonces querría dormir ahí por la noche.
  • Su habitación debe estar en penumbra, no a oscuras. Así tu hijo aprenderá a diferenciar el descanso diurno del nocturno. Procura que el cuarto permanezca tranquilo y a una temperatura agradable, ya que el calor excesivo puede impedir que duerma.
  • Un masaje en la espalda le ayudará a relajarse si le cuesta dormir. También es una buena idea poner música clásica de fondo o leerle un cuento.
  • No le pongas pijama, bastará con que le vistas con ropa cómoda y transpirable que le permita moverse y que no le haga sudar.
  • Despiértale con cariño y suavidad y con tiempo suficiente para que pueda espabilarse gradualmente.

    Gracias a la siesta, el pequeño se recupera de la actividad de la mañana y pasa la tarde con buen ánimo. Por eso algunos niños que no hacen este descanso se muestran irritables por la tarde y cuando llega la noche les cuesta conciliar el sueño, por sobreexcitación, e incluso tienen más pesadillas.

    Al menos, que repose

    Si te resulta imposible meter a tu hijo en la cama, no le fuerces, ya que el niño se pondría nervioso y sería peor.

    Intenta que repose ofreciéndole alternativas interesantes al sueño que le hagan estar un rato relajado. Por ejemplo, leed juntos un cuento, escuchad su música preferida, contemplad fotografías del álbum familiar, pintad con ceras, jugad con plastilina... Así, aunque no duerma, estará entretenido durante el descanso y reposará la comida.

    También debes tener en cuenta que, cuando tu hijo deje de dormir la siesta, a los 4 o 5 años, deberás acostarle más temprano por la noche para que su cuerpo y su mente se adapten al nuevo ritmo de descanso.

    A cada edad, su sueño

    A medida que el niño se hace mayor, necesita dormir cada vez menos. Éstas pueden ser las pautas (orientativas) en cada edad:

    • 1 año. Duerme 10 horas por la noche y por el día hace dos siestas de 2 horas.
    • 2 años. Por la noche duerme 10 horas y hace una o dos siestas (mañana y tarde) de 1 hora y media.
    • 3 años. Por la noche descansa durante 10 horas y por el día duerme 1 hora o 1 hora y media de siesta.
    • 4 años. Debe dormir 10 horas por la noche y 1 hora de siesta por la tarde, si es posible.
    • 5 años. Deja de echarse la siesta, pero ahora el sueño nocturno deberá durar unas 11 horas.

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