Tu hijo disfruta matando hormigas

Hay niños que se muestran crueles con los bichos y sienten placer al hacerles sufrir. ¿Qué se esconde detrás de esta conducta?

En general, los niñosaman a los animales. Incluso los más pequeños son dignos de admiración para ellos.

No obstante, casi todos maltratan ocasionalmente a los bichos, bien por torpeza, por pura excitación o por falta de conciencia.

Los niños con edades comprendidas entre 1 y 3 años se muestran impulsivos y excesivamente activos cuando juegan con ellos. Son demasiado pequeños para darse cuenta de que con sus actos acaban matando a los bichitos con los que sólo pretendían jugar.

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“Ahora mando yo”

Sin embargo, a los 5 años la conciencia del niño ya está perfilada (sólo falta pulirla) y el pequeño distingue perfectamente el bien y el mal.

Por lo tanto, si a esta edad maltrata a los animales de forma intencionada, aunque sean insectos, hay que averiguar los motivos que le llevan a actuar así.

El niño proyecta en los animales sus emociones y se identifica con la vulnerabilidad de los más pequeños e indefensos. Él mismo vive a diario situaciones en las que debe hacer lo que los mayores le piden. En su relación con los bichos puede invertir esta situación y hacer con ellos lo que se le antoja: pasárselos de una mano a otra, meterlos en un bote...

Estos “entretenimientos” le provocan una sensación de poder, que es normal. En su crueldad influye el afán de demostrar su fuerza sobre un animal indefenso, para contrarrestar su sensación de inferioridad e inseguridad ante los adultos.

¿Hay que preocuparse o no?

Si sus actos con los bichos no están enfocados a hacerles sufrir, sino que, a su manera, los cuida (les hace una casita, les da de comer...), no hay motivo por el que inquietarse, aunque sí hay que explicarle que, por ejemplo, una hormiga no puede vivir siempre en una caja, sólo unos cuantos días.

Tampoco hay que preocuparse si el niño mata a los insectos por miedo, al verlos moverse de una manera tan rápida e imprevista. Si es el caso de tu hijo, explícale el comportamiento de estos animales e infórmale de los posibles riesgos.

Cuéntale, por ejemplo, que las mariquitas no hacen nada, pero que los escorpiones son peligrosos.

Estar informado disminuirá su temor y sus actos de violencia contra los insectos.

Por el contrario, sí debemos alertarnos cuando el pequeño se dedica a matar bichos de un modo obsesivo. A veces se trata de niños que en su entorno familiar no se sienten respetados ni escuchados y repiten con los animalitos lo que viven en casa. En otras ocasiones refleja una situación de violencia doméstica.

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Y también pueden actuar así por motivos emocionales o trastornos de conducta, como angustia acumulada o una enorme agresividad. Este comportamiento sí es preocupante (no es muy habitual) y si lo descubrimos o lo sospechamos en nuestro hijo, debemos consultar con un psicólogo infantil.

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