Tu hijo fascinado por el teléfono

Tu pequeño lo descuelga y hace que habla con alguien. Es otra de las múltiples maneras de imitaros a su padre y a ti, que le divierte y además le reporta muchos beneficios.

Imitar es la principal vía de aprendizaje de los niños; por eso es importantísimo que los padres cuiden tanto su forma de actuar, al menos delante de ellos, para que no les copien en acciones que podrían resultar peligrosas (como tomar bebidas alcohólicas) y sí en otras muchas que pueden ayudarles a madurar (como cepillarse los dientes).

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Un estímulo para hablar

A medida que crecen, los niños centran su imitación en la forma de ser y en las actitudes de los adultos más significativos para ellos.

Pero ahora que es tan pequeñito, tu hijo todavía está especialmente interesado en lo que haces (si eres una lectora habitual, le sorprenderás hojeando sus cuentos).

Y como te ve hablar por teléfono, es lógico que se muestre interesado en este aparato mágico, que le permite oír la voz de personas a las que quiere (los abuelos, los tíos...) y acercarse a ellas aunque estén a kilómetros de distancia. De este modo tu pequeño, sin darse cuenta de ello...

  • Va descubriendo cómo se utiliza y para qué sirve un objeto de uso muy cotidiano (esto supone un paso más hacia su independencia).
    • Amplía su percepción del mundo más allá de lo que sus sentidos le permiten ver y oír, más allá de lo que constituye su ambiente habitual.
      • Se inicia en el juego simbólico (hacer “como si...”), una etapa imprescindible para el desarrollo de su imaginación.

        Pero, eso sí, para evitar que haga llamadas al azar y que deje el teléfono constantemente descolgado, además de colocarlo en un lugar inaccesible para él o de adquirir uno con bloqueo para niños (casi todos los modelos actuales lo tienen), hay dos pautas muy recomendables que debes seguir:

        • Enseñarle y permitirle un manejo adecuado a su edad.

          Empieza a explicarle (deberás recordárselo muchas veces) que tanto si alguien llama como si eres tú la que telefoneas, te tendrá que dejar tranquila unos instantes para poder entenderte y que cuando acabes, si es alguien conocido, le pasarás el teléfono para que le salude y escuche su voz.

          • Desviar su atención hacia un teléfono de juguete. Será un estupendo regalo para él, que además de satisfacer su deseo de imitarte, favorecerá su desarrollo del lenguaje. Y es que tu hijo, colocándose el teléfono en la oreja como haces tú, calcará tu manera de hablar: tu pronunciación, tus gesticulaciones, tus cambios constantes de mirada...
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            Dale buen ejemplo

            Está comprobado que el buen ejemplo resulta mucho más eficaz para lograr una conducta adecuada que una charla o una regañina.

            Por eso, procura no pasarte el día hablando por teléfono. Y es que, aunque parezca un contrasentido, éste puede acabar convertido en un vehículo de incomunicación, si su uso va en detrimento del tiempo que dedicas a charlar y a jugar con tu hijo. Además, cuando hables a través de él, procura no elevar mucho la voz, incluso en las discusiones.

            Es una costumbre de mala educación a la que todos tendemos sin darnos cuenta, y el mejor modo de evitarlo es previniéndola desde que los niños son muy pequeñitos.

            Evita también llamar a alguien y ponerte a hablar directamente, sin saludar primero (”¿dónde me has dicho que está esa calle?”), y nunca cuelgues sin despedirte, aunque hayas discutido.

            No tengas la menor duda de que tu hijo ya “toma nota” de estos comportamientos.

            Dar al teléfono el uso adecuado y hablar con educación a través de él es algo que se aprende con el tiempo, viendo y oyendo a los demás, y tu pequeño está en la mejor edad para ello.

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