Tu hijo y su camino a la autonomía

¿Cómo deben ser las metas que planteamos a nuestros hijos, para que vayan siendo cada vez más autónomos? ¿Y qué debemos decirles para que no
se desanimen, aunque no obtengan el resultado esperado al primer intento?

Los padres debemos apoyar y estimular a nuestros hijos para que desarrollen al máximo sus capacidades. Y la manera más pedagógica de ayudarles a superarse y a crecer radica en proponerles retos asequibles y procurar que los consigan.

Metas hechas a medida

Todos los logros que vuestro hijo tiene que conseguir a esta edad tan temprana están orientados a fortalecer su autoestima y a fomentar su independencia: vestirse solo, comer sin mancharse, aprenderse de memoria vuestra dirección y teléfono, colaborar en casa, responsabilizarse de los objetos que tiene que llevar al colegio, etc.

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Para que evolucione progresiva y positivamente, sin pasar por excesivas dificultades ni agobiarse o desanimarse, recordad que las metas que le marquéis siempre deben ser así:

  • Personalizadas. Vosotros, que conocéis bien a vuestro hijo, sabréis adaptarlas perfectamente a su nivel de madurez. Recordad que los objetivos demasiado sencillos desmotivan tanto como los excesivamente difíciles. Un ejemplo: a los 4 años vuestro hijo ya podrá llevar el pan o las servilletas a la mesa, pero no una fila de platos ni los cuchillos.
    • Claras. Explicadle con palabras que él pueda entender bien qué es exactamente lo que esperáis de él, para evitar malentendidos. Vuestra dedicación e interés le llevarán a asumir el reto como algo suyo personal, no como algo que le habéis impuesto vosotros, y así le costará menos llevarlo a cabo.
      • Posibles. Debéis ser realistas: si es “un rabo de lagartija”, no le obliguéis a quedarse sentado en la mesa hasta que terminéis de comer todos, porque esto, que para los niños tranquilos es fácil, para él, hasta que tenga 2 años más, será una prueba insuperable.
        • Graduales. Empezad proponiéndole cosas fáciles (ayudaros a sacar la compra de las bolsas) y, una vez que las consiga, complicádselas cada vez más (colocar las galletas y las latas en su sitio y guardar las bolsas en el cajón del reciclaje). De esta manera lograréis que vuestro hijo avance en su desarrollo y además, evitaréis que se aburra. Recordad que sólo si va conquistando pequeñas metas, se animará poco a poco a intentar otras más grandes.
          • Flexibles. Si vuestro pequeño no puede alcanzar una meta al primer intento, dejadle ir pasito a pasito, sin atosigarle. ¿Todavía duerme con la lamparita de su dormitorio encendida, porque le da miedo la oscuridad? Felicitadle por haber empezado a hacerlo dejando sólo encendido un punto de luz. Ya llegará el día en que se atreva a dormir él solo y totalmente a oscuras.
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            Vuestro apoyo, su incentivo

            No os olvidéis de celebrar con alegría todos los avances que consiga vuestro hijo, por nimios que os parezcan, porque para él son una auténtica proeza y sólo si se siente apoyado y valorado por vosotros continuará intentando superarse con ganas y con fe, confiando en sus posibilidades.

            También es fundamental que le deis buen ejemplo, no sólo esforzándoos en aprender cosas nuevas y en hacerlo con interés (bricolaje, recetas, idiomas, informática, arte...), sino terminando todo lo que comencéis. Así, como vuestro hijo tiende a copiaros en todo, mostrará curiosidad por saber más y más cada día y nunca (o casi nunca) dejará las cosas a medias.

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