Tu hijo rechaza los besos

A partir de los 3 o 4 años, a algunos niños dejan de gustarles las carantoñas de los adultos. Pero no hay por qué inquietarse, es algo completamente normal.

LAS CAUSAS

Ya no son tan espontáneos.

Ahora se vuelven mucho más vergonzosos y desean que se les note que “ya son mayores” y que ya no les tratamos como niños, aunque lo sean, no les gusta reconocerlo.

Además, necesitan sentirse independientes y esto implica no estar pegados a sus padres, hacer cosas por su cuenta y en ocasiones, alguna travesura para afirmarse en su independencia que debemos saber qué importancia darle para que no se produzca un efecto negativo en el pequeño.

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CÓMO TRATARLES

Los padres debemos aprender a relacionarnos con nuestros hijos más mayorcitos de otras formas: dándoles la mano, cogiéndoles por el hombro... y entendiendo que de vez en cuando se acurruquen en nuestro regazo, siempre disponible que a veces quieren un abrazo .

El quid de la cuestión para que la relación entre padres e hijos funcione radica en saber sintonizar nuestras ganas de abrazarles con las suyas de ser abrazados.

El mismo abrazo puede significar en determinados momentos una alegría o hacerles sentirse dependientes de nosotros, cosa que en ocasiones no será de su agrado, pues quieren independencia.

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