Tu hijo quiere dormir con sus abuelos

Los abuelos siempre enriquecen la vida del niño. El valor más importante que le transmiten es, sin duda, su amor incondicional. Como no tienen la responsabilidad de inculcarle normas (esta labor corresponde a los progenitores), pueden disfrutar más que los padres del vínculo afectivo con el pequeño.

Ellos disponen de algo muy importante que a muchos padres les falta: tienen tiempo. Además, le enseñan interesantes y entrañables tradiciones, porque son ellos los que mantienen la familia unida, organizando fiestas y celebraciones.

Gracias a su enorme experiencia saben transformar anécdotas cotidianas en historias increíbles. Y a todo esto se une que ofrecen una ayuda muy especial a los padres, haciendo de canguros cuando es necesario.

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Todos salen ganando

Hay muchos motivos para dejar que el niño duerma en casa de los abuelos:

  • Se estrecha la relación entre generaciones. Dormir en su hogar permite al pequeño vivir momentos muy íntimos con ellos (escuchar sus cuentos, preparar juntos el desayuno...).
  • Ayuda al niño a ir independizándose de los padres y a volverse más sociable. Gracias a estas vivencias, luego le será más fácil quedarse en casa de sus amigos o irse de campamento.
  • Este contacto entre el nieto y los abuelos también fortalece la relación entre éstos y sus hijos.
  • Que el pequeño se quede con los abuelos permite a los padres disfrutar a solas, lo que favorece su relación de pareja y la que mantienen con el niño.

    En general, a casi todos los niños les gusta quedarse a dormir en casa de sus abuelos. Cuando no es así, la causa suele radicar en que el pequeño no está familiarizado con ellos. En este caso conviene que los vea con más frecuencia. Si sigue sin querer dormir con ellos, no hay que presionarle. El roce hace el cariño. Ya le apetecerá.

    Por una visita exitosa

    Una vez que vuestro hijo se decida a dormir en su casa, es oportuno que cuidéis algunos detalles:

    Recordad a los abuelos las “rarezas” del niño, para facilitarles las cosas.

    Repasad con ellos y con el pequeño los peligros que deben evitar.

    Animad al niño a llevarse algo suyo.

    Pedid a los abuelos que saquen los juguetes de cuando erais pequeños. Esto enseñará a vuestro hijo que también fuisteis niños, que la vida cambia...

    Es buena idea que vuestros padres guarden en un lugar exclusivo los juguetes con los que vuestro hijo suele jugar allí. Así el pequeño sentirá que tiene su sitio en el hogar de sus abuelos.

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    Si al volver a casa le notáis más ñoño, recordadle que con vosotros hay otras normas. Y evitad criticar a los abuelos. Si tenéis algo que decirles, hacedlo cuando el niño no esté.

    En definitiva, tener ahí a los abuelos es una suerte para todos. Contad con ellos.

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