Evita el mal humor de tu hijo

Cada vez que reaccione con enfado, preguntáos si tiene hambre o sueño. A veces, darles de comer o acostarles antes por la noche es suficiente para solucionar el mal humor de los niños.

Alos cuatro años es normal que el niño intente doblegar la voluntad de sus padres: oponerse a ellos es su manera particular de afianzar su personalidad, de asentar su lugar en la familia, y si al final no logra salirse con la suya y tiene que obedecerlos, en lugar de enrabietarse como hacía cuando era más pequeño, se pone de mal humor, algo menos escandaloso que las rabietas, pero igual de desagradable para todos.

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Cómo tratarle

Si vuestro pequeño suele estar siempre malhumorado, puede que se sienta desatendido. Por si acaso, procurad dedicarle un tiempo diario en exclusiva para hacer juntos algo que le guste mucho. De esta manera, al sentirse querido, cuidado y escuchado, no tendrá necesidad de poner a prueba vuestro cariño y mantendrá un buen estado de ánimo durante todo el día.

Otra buena idea es intentar hacerle reír contándole chistes e historias divertidas o haciéndole cosquillas. Los niños son muy variables y unos instantes de risas y arrumacos pueden ahuyentar rápidamente sus sentimientos de infelicidad.

En todo caso, si dedicarle más atención, vigilar que no tenga hambre ni sueño y tomaros las cosas con alegría no basta para erradicar el mal humor de vuestro hijo, podéis poned en práctica las siguientes soluciones:

  • Sin enfadaros y con mucho cariño, pedidle que os cuente qué le pasa. Poner nombre a sus emociones le ayudará a conocerse mejor, a controlarse y a abrirse a vosotros. Además, al desahogarse no acumulará rabia en su interior y no se sentirá tan mal.
  • No critiquéis sus sentimientos negativos (enfado, ira, celos...), porque esto mermaría su autoestima, pero sí su manera de expresarlos (llorando, insultando, gritando...). Claro que es bueno que pueda desahogar su rabia, pero dentro de unos límites razonables (no le dejéis romper nada, ni pegaros, ni hacerse daño a sí mismo...).
  • Si persiste en su actitud, mandadle un rato a su dormitorio (exactamente cuatro minutos, uno por cada año de edad). Reflexionar sobre su mala conducta le incitará a mejorarla.
  • Explicadle que su mal humor os resulta muy incómodo y que una de las pautas más básicas de la convivencia consiste en hacer la vida agradable a los demás. Así que dadle 10 minutos para dejar de fruncir el ceño.
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    Los primeros días que apliquéis estas pautas, no esperéis demasiado. Pero estad seguros de que si sois persistentes con vuestro pequeño, no tardará mucho en abandonar el hábito de enfurruñarse enseguida por todo.

    Se despertará más contento

    Si vuestro hijo solamente se pone de mal humor cuando le despertáis por la mañana para ir al colegio, hay otras directrices que podéis seguir para que a partir de ahora empiece el día con más ganas y más contento:

    Entrad sigilosamente en su dormitorio y en lugar de encender la luz, descorred un poco las cortinas.

    A continuación, tocadle suavemente la mejilla y susurradle con cariño, al oído, que ya se ha hecho de día.

    Dejadle un rato en la cama, para que se vaya espabilando.

    Acostadle temprano por la noche. La falta de sueño favorece la irritabilidad.

    Y un consejo final: desde esta noche poned el despertador 20 minutos antes. Comenzar el día con tranquilidad incrementa las posibilidades de que todos salgáis de casa de buen humor.

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