Tu hijo no es nada diplomático

Tu hijo aprenderá a ser discreto con el tiempo, con vuestro ejemplo y vuestras explicaciones.

Ángel tiene cuatro años y en muchas ocasiones saca los colores a sus padres. No comprende que delante de los extraños hay que evitar ciertos comentarios. La última vez que dijo algo que no debía fue en el trabajo de papá.

En presencia de algunos compañeros, apuntó al despacho del director y preguntó a voz en grito: “¿Ahí vive el jefe, el que nunca da golpe?”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

A unos amigos de sus padres les espetó: “No me gusta vuestro coche porque mi papá dice que es peor que los de segunda mano”.

Los motivos de su conducta

La indiscreción es una conducta frecuente entre los pequeños. A los 4 años el niño todavía no tiene conciencia de la diferencia que hay entre lo público y lo privado, o entre ser simpático y espontáneo y comportarse como un niño impertinente, comprometedor y maleducado.

“Estas nociones suelen aparecer más tarde, hacia los 8 años, cuando el pequeño está más socializado, pero incluso a estas edades hay niños impulsivos que de vez en cuando cometen alguna indiscreción e incluso les hace gracia ver el estupor que causan en los adultos”, explica Lucila Andrés, psicóloga.

Este comportamiento se produce porque el niño aprende un modelo inadecuado de falta de intimidad en su familia. Por eso es tan importante que los padres den ejemplo y sean discretos en los asuntos más personales.

Explicad a vuestro hijo que hay temas que no deben comentarse fuera de casa. En algunos casos funciona, según el grado de madurez del pequeño, aunque en otros se corre el riesgo de que éste cuente la intimidad y, además, añada la coletilla: “Pero esto dicen mis papás que no os lo cuente”.

Pautas para erradicarla

El niño que no aprende discreción, no puede ser discreto. “Los límites son la base de la educación familiar en cuanto al tema de las normas y en el modo de expresar las emociones y las ideas”, indica la psicóloga.

“La discreción es un valor que se aprende con el tiempo, con el ejemplo y con el diálogo”, indica la psicóloga. Para cambiar esta conducta inadecuada, os recomendamos:

  • No comentéis en su presencia asuntos delicados sobre vuestra familia, amigos o vecinos. Y mucho menos con él.
  • Explicadle que hay lugares de la casa que son privados, como el cuarto de baño, el despacho, vuestro dormitorio, el suyo... Y que sólo se puede pasar pidiendo permiso o esperando a que el otro salga de esa habitación.
  • Poned límites a vuestra intimidad. Hay situaciones y circunstancias (higiene íntima, relaciones sexuales...) que el niño no debe presenciar. 
    Publicidad - Sigue leyendo debajo

    La mejor manera de que no cuente lo que no queréis es que no se entere de ello. Pero también tendréis que ir enseñándole diplomacia. Por eso, cuando vuelva a meter la pata, no le riñáis delante de la gente, hacedle un gesto y cambiad de tema. Y una vez en casa y a solas, decidle que lo que ha hecho no está bien.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo