Enseña a tu hijo a ser ordenado

Aún es pequeño para tener su habitación perfectamente ordenada, pero puede aprender a dejar las cosas en su sitio, después de usarlas.

Los primeros años de vida son básicos para una buena educación en el orden. Da buen ejemplo a tu hijo y enséñale a meter sus juguetes en el juguetero, a colocar sus cuentos en la estantería, a no dejar sus zapatos tirados por ahí... Así irás inculcándole la idea de que no puede tenerlo todo “patas arriba”. El caos produce nerviosismo y dificulta la tarea de encontrar las cosas, mientras que el orden transmite calma, favorece la concentración y ayuda a pensar y a reaccionar serenamente.

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Échale una mano

Como su idea de orden diferirá bastante de la tuya, no tiene sentido que te pases el día intentando que su cuarto esté perfectamente recogido. De momento, confórmate con que no deje sus juguetes por el suelo, ni su ropa esparcida por el cuarto de baño, ni sus cuentos “distribuidos” por el pasillo. Y sé muy concreta en tus indicaciones. “Ordena tu cuarto, por favor” es un mensaje muy poco preciso. Frases como “guarda los cochecitos en la caja” o “echa la ropa sucia a la lavadora” denotan con mucha más exactitud lo que esperas de él.

Hasta los 7 u 8 años tendrás que echarle una mano siempre que, después de jugar, llegue el “difícil” momento de recoger. Esto no significa que él mire lo bien que lo recoges todo, sino que coloquéis las cosas juntos, jugando.

Trucos para facilitárselo

La tarea le resultará más amena si estableces un minuto de tiempo para comprobar cuántos juguetes sois capaces de recoger cada uno. Animáos mutuamente mientras echáis carreras.

También es buena idea que inventéis canciones divertidas, que se puedan asociar con este momento.

Además, conviene que adecúes su dormitorio de tal manera que recoger no le cueste demasiado trabajo. ¿Cómo?

  • Dispón un lugar diferente de la habitación para cada tipo de juegos. No hace falta que ésta sea enorme, de lo que se trata es de que haya un rincón para los libros, tal vez una librería; otro para los disfraces, quizá el cajón más grande del armario; otro para los peluches, que estarán genial en esa cunita de madera... Cuando los juguetes ocupan un sitio determinado, adquieren para el niño un valor más importante que cuando están todos amontonados.
  • Pinta cada cajón de su cómoda de un color diferente o pega en cada uno de ellos una etiqueta con el dibujo de las cosas a las que está destinado.
  • Olvídate de las cajas y jugueteros enormes. En principio parecen cómodos, pero lo cierto es que obligan al niño a sacar todas las cosas para encontrar la que busca, que suele estar en el fondo.
  • Cada dos meses, revisa los juguetes con tu hijo y anímale a regalar a los niños necesitados los que se le han quedado “pequeños”. Además de evitar acumular trastos, le estarás dando una enseñanza muy positiva.
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    Y un último consejo: en otras habitaciones de la casa, como el salón o el cuarto de estar, destina alguna de las estanterías o de los cajones más bajos a su uso particular. Así podrá jugar donde vosotros estéis y luego le será más fácil no dejar nada por el medio. Felicita a tu hijo a medida que se vaya haciendo más ordenado, cuidadoso y responsable. Tus muestras de alegría y aprobación fomentarán esta actitud tan positiva para su vida y sus aprendizajes escolares.

    ¡No hagas eso!

    No le pidas que recoja cada juguete antes de sacar otro. Es normal que tu hijo juegue en desorden, con todo a la vez, y que mientras desarma un coche quiera tener a mano sus cromos, sus pinturas y un puzzle. Necesita sentirse libre en sus actividades. Cuando llegue el momento de recoger, no le obligues a desmontar eso que ha montado con tantísimo esfuerzo.

    No pasa nada si la casita de muñecas se queda montada en un rincón, para que al día siguiente pueda seguir disfrutando de ella.

    No le pidas que recoja si están empezando dibujos en la tele. Lo hará más deprisa y con más ganas si esperas a que los vea.

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