El significado de los disfraces de los niños

De hada, de bombero, de pirata, de princesa... A todos los niños les gusta disfrazarse y seguro que el tuyo no es una excepción. Te desvelamos el significado más oculto de este juego.

Ana y Pablo, de 3 años, juegan a papás y mamás. Ana es la mamá y se va de compras (al cuarto de estar) con un bolso, el monedero y unos zapatos de tacón. Y Pablo se queda en casa (su dormitorio) con una camisa y los zapatos de su padre, cuidando del bebé, que es un muñeco. Y así se pasan gran parte de la tarde.

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Imitar a los adultos es un juego muy placentero para los pequeños. Por unos momentos adoptan el papel de mayores y se sienten partícipes de su mundo, que les entusiasma. Además, así practican los roles que ven en su entorno y se preparan para su vida futura. Esta manera de divertirse les ayuda a comprender el mundo y favorece su identificación sexual.

Fuertes frente al miedo

Pero el significado de disfrazarse va más lejos: jugar a asumir otras personalidades permite al niño reproducir sus emociones a través de su imaginación.

Por ejemplo, Alejandro siempre elige el disfraz de monstruo y en el fondo lo hace no porque le encanten estos seres horrendos, sino porque le dan miedo (este temor indica miedo a separarse de los padres). Y así, disfrazándose de uno de ellos, consigue expresar su angustia y enfrentarse a ella.

Otro ejemplo: el juego favorito de Susana es vestirse de médico. Se pone una camiseta blanca, a modo de bata, y pincha a sus muñecas. Mediante este juego asimila su ingreso en el hospital.

Por otro lado, disfrazándose de otros, los niños se sienten más libres para expresarse, relacionarse y superar su timidez.

Es evidente que a los varones les encanta disfrazarse de héroes: Batman, Superman, el Zorro... Se ponen la capa (que puede ser un mantel viejo) y “vuelan” por el salón, empuñando una espada quizá invisible. A muchos padres les alarma este entretenimiento. No obstante, se trata de un juego universal (en muchos sitios, los niños utilizan palos como armas) con el que los pequeños consiguen...

Sentirse poderosos, lo que compensa sus vivencias de impotencia y de dependencia, tan frecuentes en su vida.

Dominar su agresividad. La lucha entre el héroe bueno y los malos es, en realidad, la batalla interna de los niños entre sus impulsos de ser traviesos u obedecer a sus padres. Superman (y Batman y Spiderman...) es para los pequeños el símbolo de la bondad y de la fuerza, que siempre vence a los malhechores.

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Así, cuando el niño como superhéroe vence a los malos, se libera de sus malos impulsos y ganan sus buenas intenciones. De este modo va adquiriendo control sobre sí mismo y desfoga sus energías y su agresividad de forma creativa y positiva, sin que los adultos se enfaden con él.

Las niñas suelen elegir otras figuras, como Cenicienta, que vence a la malvada madrastra, o Blancanieves, que al final logra ganar la batalla a la reina mala. En este juego sí observamos una clara distinción entre los disfraces que eligen los niños y los que prefieren las niñas, aunque esto no ocurre siempre así.

Así asimilan ciertas cosas

Marcos se pone un blusón de su madre y juega a que tiene un bebé en la tripa. Sus padres están inquietos porque piensan que el disfraz “de embarazada” es de niñas. Pero no hay por qué preocuparse. Marcos representa así la situación que está viviendo (ha tenido un hermano) y de este modo la acepta mejor.

Los niños siempre expresan en sus juegos lo que interiormente les atormenta. Y el juego simbólico, representando una situación concreta (mejor aún si es con un disfraz puesto), les ayuda a ello.

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