Tu hijo debe obedeceros a los dos

Los hijos deben respetar la autoridad de ambos progenitores, veamos qué se puede hacer cuando esto no ocurre así.

Actuad en equipo

Raquel es muy lista y sabe que las palabras de su madre se las lleva el viento, aunque las dice en voz muy alta, mientras que su padre no se anda por las ramas, aunque habla más bajito.

Y es que hablar a gritos a los niños quita autoridad, y más aún si las voces provienen desde otra habitación, sin el menor contacto visual ni físico.

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Tampoco hay que repetirles las cosas por rutina una y mil veces, con ese tonillo que evidencia que sabemos que van a “pasar” de nosotros.

Para que vuestro hijo os obedezca a los dos, debéis haceros respetar por él, además de reparar en estos aspectos:

  • Tenéis que actuar siempre como un equipo, lo que significa que debéis poneros de acuerdo en cómo vais a educar al niño y en cómo vais a reaccionar cuando no os haga caso. En este caso, si uno de vosotros le regaña y el otro cede ante sus lágrimas, el pequeño aprenderá a recurrir al más “débil” para salirse siempre con la suya.
  • Jamás os llevéis la contraria en su presencia. Si discrepáis en algo, habladlo cuando el niño no esté delante.
  • Olvidáos de frases amenazadoras como “cuando venga tu padre, verás”. Si las empleáis, el niño entenderá que uno de vosotros es el “ogro”, al que debe hacer caso siempre para que no le castigue, y el otro el “blando”, al que puede tomar el pelo a su antojo.
  • Pero, ojo, que seáis un equipo no implica que tengáis que contar con la aprobación de vuestra pareja constantemente (“creo que sí, pero pregúntale a mamá”). De esta forma vosotros mismos menospreciáis vuestra autoridad.

    Si a pesar de poner en práctica estos consejos, vuestro hijo sigue obedeciendo sólo a uno de vosotros, es importante que el progenitor al que sí hace caso apoye al otro delante del pequeño, con frases como “me pondría muy contenta si haces lo que papá te dice”.

    De esta forma demostráis a vuestro hijo, una vez más, que sois los dos quienes os encargáis de su educación, que os respetáis y que jamás os desacreditáis entre vosotros.

    Puedes conseguirlo

    En cuanto al progenitor al que el niño no obedece, debe intentar mantener a flote su autoestima y convencerse de que está tan capacitado como su pareja para lograr que su hijo le haga caso.

    Sólo así podrá transmitirle sensación de seguridad y autoridad y el pequeño, poco a poco, empezará a obedecerle.

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