¿Deben los niños elegir su propia ropa?

Los niños siempre quieren probar con la ropa y elegir ellos lo que se van a poner. No frenes sus impulsos, guíaselos pero sin que él se de cuenta.

A la mayoría de los niños, hasta que aprenden a vestirse bien (sobre los cinco años), les encanta cambiarse de ropa varias veces al día, lo que suele irritar mucho a las madres. Si tu hijo es uno de ellos, procura no enfadarte con él.

Lo hace para entrenar su nueva habilidad y porque le gusta elegir la ropa que va a ponerse. Salvo que quiera llevar una camiseta de manga corta en pleno invierno, o un jersey de cuello vuelto cuando hace 40 ºC, permítele escoger lo que se va a poner cada día (dale a elegir sólo entre dos o tres opciones, para que no se eternice decidiendo). Ofrecerle esta oportunidad es muy bueno para él porque...

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  • Le hace sentirse mayor, algo que le encanta (el mundo de los adultos le resulta fascinante).
  • Aumenta la confianza en sí mismo.
  • Afianza su personalidad.
  • Le hace ser más decidido.
  • Le enseña a expresar sus deseos sin miedo a que le contradigan.

    Ayúdale, pero sin que lo note

    Como en todos los demás aprendizajes, en éste de vestirse solo tampoco debes compararle con otros niños de su edad (unos adquieren antes que otros la madurez mental necesaria para desarrollar unas determinadas habilidades), ni proponerle objetivos que están por encima de sus posibilidades, porque esto le crearía inseguridad.

    Deja que avance a su ritmo (en general, las niñas aprenden a ponerse la ropa antes que los niños) y ayúdale a vestirse cada vez mejor y más deprisa, pero sin que lo note (para ello te resultarán muy útiles los trucos y consejos que te damos en los cuadros).

    Y, eso sí, a medida que vaya progresando, intervén lo menos posible y cuando te veas obligada a hacerlo, déjalo para el final, después de felicitarle por lo bien que se lo ha colocado todo (si se pone el jersey al revés y los pantalones torcidos, deja pasar unos minutos antes de ponérselos correctamente). Seguro que así no le importará tanto que le eches una mano.

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