Las patologías del lenguaje de tu hijo

La capacidad de lenguaje del niño va aumentando a medida que crece, pero a veces surgen problemas y debemos consultar a un experto.

Retraso en la adquisición del lenguaje

Puede ser un retraso normal, en el que el niño se comunica bien pero no habla mucho (sólo es un problema de tiempo) o tratarse de un retraso grave, cuando el niño no entiende bien las cosas que se le dicen. Éste se suele ver a partir del año y medio y con más seguridad, a los tres años.

Puede deberse a una maduración neuronal incorrecta del cerebro en la etapa fetal. Será necesario un trabajo del logopeda, neurólogo y psicólogo.

Tartamudeo

Se aprecia a partir de los 3 años y sólo hay que consultar a un especialista si dura más de medio año. Es importante tener en cuenta que alrededor del 35% de los niños repiten la primera sílaba de las palabras sin que ello revista ninguna gravedad (lo hacen porque están aprendiendo y se sienten inseguros).

En este caso el tartamudeo se irá solo. Lo peor que se puede hacer es decirle al niño lo mal que habla, porque esto le creará más nerviosismo.

Alteraciones miofuncionales

Se trata de una articulación incorrecta de los fonemas causada por una mala dentición. Puede deberse a dientes que han crecido mal, a biberones aguantados más tiempo del necesario...

Suelen aparecer entre los dos y los seis años. Se requiere un logopeda y la consulta al dentista.

Problemas por SORDERA

Un niño sordo no responderá a los estímulos del lenguaje como lo haría cualquier otro niño. Se puede apreciar a los pocos meses. Lo primero es acudir a un otorrino, que confirmará y valorará el tipo de sordera.

Si no es reversible, lo más normal es que se le ponga un audífono o un implante coclear y que el niño empiece cuanto antes el trabajo con educadores y logopedas. Si no hay ningún otro problema, aprenderá a hablar, incluso más de un idioma.

Mutismo selectivo

Causado por la ansiedad que siente el niño cuando tiene que comunicarse con ciertas personas y que le paraliza la posibilidad de hablar. No siempre se requiere la consulta con el especialista. A veces basta con que los padres se mantengan tranquilos y se dirijan a él, aunque no conteste, para que poco a poco gane confianza y se relaje.

Si hay problemas, hay solución

En un alto porcentaje de los casos en los que un padre se pregunta por qué su hijo no habla más o no habla antes, no hay motivo de alarma. “Los padres han de estar tranquilos; lo que no diga ahora lo dirá el mes que viene.

Hay que desdramatizar las etapas”, aconseja Roser Vendrell. Existen diferentes ritmos de crecimiento y la impaciencia nos puede jugar malas pasadas.

Aun así, si con más de 18 meses no dice ni una palabra o con 30 meses no combina palabras, llévale al pediatra. Puede que tenga un déficit en la audición y como consecuencia un aprendizaje tardío. O que sea trabajo del logopeda, del psicólogo en casos de niños extremadamente tímidos o con problemas de ansiedad, o incluso del dentista.

Y no te agobies: hablará.

Publicidad - Sigue leyendo debajo