Enseña a tu hijo a lavarse los dientes

Tu hijo ya tiene casi todos los dientes y debe lavárselos a diario,enséñale a cepillárselos como si fuera un juego.

Los dientes de leche comienzan a erupcionar entre los cuatro y los seis meses y aproximadamente a los dos años ya han aparecido casi todos.

Tú eres su mejor ejemplo

Para evitar posibles picaduras dentales debes enseñar a tu hijo a cepillarse los dientes después de cada comida, y muy especialmente por la noche, ya que la producción y el flujo salival disminuyen durante el sueño y esto facilita la formación de la placa bacteriana. Para ello debes hacer dos cosas.

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  • La primera, darle buen ejemplo. Si el pequeño ve que su padre y tú os laváis los dientes varias veces al día, adquirirá esta costumbre de una manera natural, sin apenas darse cuenta.
  • Tu segundo cometido es animarle a imitar tus movimientos con el cepillo, que deben ser cortos y repetidos (recuerda que hay que cepillar la mandíbula inferior de abajo hacia arriba y la superior, de arriba hacia abajo).

    No te olvides de limpiarte también la lengua, haciendo movimientos de dentro hacia fuera con el cepillo. Sin duda, a tu hijo le resultará mucho más sencillo copiarte si os colocáis los dos frente al espejo grande del cuarto de baño, en lugar de poneros el uno frente al otro.

    En general, el cepillado debe durar alrededor de tres minutos, pero tratándose de un niño tan pequeño, no importa que dure menos. El caso es que se vaya habituando a la técnica y se acostumbre a practicarla todos los días.

    Sí al cepillo, no al colutorio

    En cuanto a los utensilios para la higiene dental, la Sociedad Española de Odontología aconseja comprar a los niños un cepillo infantil, que reúna las siguientes características:

    • Debe tener la cabeza pequeña, para que les quepa bien en la boca y puedan llevarlo cómodamente a todas y cada una de las piezas dentales.
    • El mango tiene que ser largo y la empuñadura ancha, para que no tengan dificultad en manejarlo.
    • Las cerdas del cepillo, al contrario de lo que en ocasiones se piensa, deben ser sintéticas y no naturales. Éstas últimas son menos flexibles y bastante más duras y como sus puntas no están redondeadas, es posible que les dañen las encías, que todavía tienen especialmente sensibles y delicadas.
    • Acuérdate de renovar el cepillo dental de tu pequeño cada tres meses, o incluso antes si las cerdas se abren, porque pierde efectividad.
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      Hasta los tres años no es necesario que los pequeños usen pasta dental (es suficiente con que utilicen el cepillo humedecido en agua), pero si el tuyo quiere usarla, cómprale una específica para niños tan pequeños (estos dentífricos tienen una textura y un sabor bastante más agradables que los de los adultos).

      Y no te preocupes si en alguna ocasión, en lugar de enjuagarse y escupir la pasta, se la traga, porque como no es nociva, no le pasará nada.

      Lo que no debe utilizar hasta dentro de varios años es el hilo dental (ni siquiera el que está encerado), los colutorios y los dentífricos especiales para blanquear los dientes: son productos muy abrasivos para él, que pueden dañarle las encías y el esmalte dental.

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