¿Por qué mi hijo me idealiza?

Vuestro hijo piensa que sois los mejores del mundo y no puede entender que no consigáis cuanto os proponéis. Para él, los padres son casi todopoderosos. ¿Conviene fomentar esta fantasía o abrirle los ojos a la realidad?

De momento es positivo que vuestro hijo piense de vosotros que sois los mejores padres del mundo: los más inteligentes, los más cariñosos, los más guapos, los más fuertes, los más altos... Los más “todo”.

Pros y contras

Las ventajas que tiene para él veros de esta manera tan idealizada son claras.

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Por un lado, se siente seguro y protegido en cualquier momento. Para él, teneros cerca significa ir siempre al lado de su superhéroe y su superheroína preferidos. Y este sentimiento potencia su autonomía, pues le incita a adentrarse en el mundo con más fuerza y con muchos menos miedos e inseguridades.

Y por otro lado, imitaros le resulta especialmente atractivo, le marca metas muy altas y le ayuda a superarse. No os olvidéis nunca de que sois su principal modelo a imitar, su referencia más influyente. Por eso debéis cuidar muchísimo vuestra manera de comportaros, al menos delante de él.

Pese a estos beneficios, no debéis permitir que esta idealización se convierta en una fabulación continua sobre vosotros.Si vuestro hijo dice cosas que no son ciertas a sus compañeros, a sus profesores e incluso a vuestros amigos, hablad con él y explicadle cómo sois de verdad. Vuestras palabras le ayudarán a ir poniendo los pies sobre la tierra, a distinguir sus fantasías de la realidad.

Es importante que ayudéis a vuestro pequeño a superar esta etapa de fantasía, aunque os dé un poco de pena que se vaya haciendo cada vez más mayor. No hay duda de que, para poder madurar, necesita desprenderse de esa imagen tan sumamente idealizada que tiene de vosotros dos.

Un paso más hacia adelante

Os ofrecemos algunas sugerencias, sencillas pero muy útiles, para facilitar a vuestro hijo este paso tan significativo en su evolución madurativa:

  • Ayudadle a ser autónomo e independiente. No le sobreprotejáis ni hagáis por él lo que puede hacer solo, aunque insista en que vosotros lo hacéis mejor. Cuando alguien confía en que la persona que tiene al lado lo puede todo, es fácil vivir a su sombra y convertirse en alguien muy dependiente.
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    • Reconoced que no lo sabéis todo. Y, acto seguido, demostrad a vuestro pequeño que os preocupáis por encontrar las respuestas. Mirad juntos un diccionario o una enciclopedia, consultad un atlas, entrad en internet...
      • A diario, hablad con él de cómo os ha ido la jornada. Y también de las cosas que os han salido bien y de las que habéis hecho mal. Es el mejor modo de ser honrados y sinceros con vuestro hijo y de incitarle a que se comunique con vosotros con confianza, de tú a tú.
        • Y no temáis defraudarle: vuestro pequeño os seguirá queriendo igual que hasta ahora, aunque vaya conociendo vuestros defectos y limitaciones. Es más, al veros como seres humanos, de carne y hueso, le resultaréis, si cabe, aún más accesibles y cercanos.
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