Los beneficios de la pintura para los niños

Hacer garabatos ayuda al niño a desarrollar su habilidad manual y su voluntad. Además, le invita a exteriorizar sus sentimientos, lo que a su vez te permite conocerle mejor.

Un día, entre los 18 meses y los dos años, tu pequeño se sentirá atraído por el papel y el lápiz y empezará a utilizarlos por el puro placer del movimiento. Que unos niños descubran antes o después esta forma de divertirse no es indicio de que sean más o menos inteligentes, sino sólo de que cada uno tiene su ritmo de evolución. Es normal que a esta edad los niños manejen el lápiz con las dos manos a la vez y que las usen indistintamente.

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Papeles tipo “sábana”

Cuando veas que tu pequeño empieza a interesarse por los lápices, ofrécele un papel blanco y enorme, de los que venden por rollos en las papelerías. Blanco, porque en esta etapa, uno de los logros más importantes es que tu hijo aprenda a distinguir bien sus trazos. Y sobre un fondo blanco todos los lápices hacen un buen contraste.

Y grande, porque de momento ejercitará su fuerza y su control sobre el lápiz con los músculos del hombro, haciendo giros muy amplios, y le resultará imposible ceñirse a los límites de un folio. Así, además, evitarás que “ataque” con sus lápices las mesas, las paredes y el sofá de casa. Una propuesta: si a tu hijo le gusta más pintar de pie que sentado, cubre una pared de su dormitorio con papel blanco y explícale que ése, y sólo ése, es su lugar para hacer “obras de arte”.

Anímale a pintar a menudo, porque este entretenimiento le beneficia mucho:

  • Mejora su habilidad manual, sobre todo la motricidad fina.
    • Favorece enormemente su imaginación y su tendencia creadora.
      • Le descubre sus propias capacidades, lo que le anima a seguir superándose, y le permite ejercer su voluntad. Ambas cosas favorecen su evolución mental.
        • Le sirve para desahogarse, puesto que todavía no sabe exteriorizar sus sentimientos con palabras.

          Interpretar sus garabatos

          Para reforzar su autoestima y lograr que se sienta atendido, es importante que te intereses por lo que hace, en este caso por lo que pinta. Pero no te anticipes al posible significado de sus dibujos, deja que él te los interprete. A través de sus explicaciones entenderás mejor lo que piensa y cómo se siente. Además de lo que te cuente, para interpretar sus dibujos fíjate en varios aspectos:

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          1. Colores. Estará alegre si elige verdes, amarillos, anaranjados o rosas; te hablará de su gran energía si escoge los rojos, y denotará apatía y tristeza si sólo usa tonos grises, marrones o negros (al principio esto no es muy significativo, y es normal que sólo pinte con un color).
          2. Formas. Los trazos curvos expresan armonía y buen carácter; los angulosos y punteados, genio e impulsividad.
          3. Presión. Los trazos muy marcados indican nerviosismo y enfado; los débiles, inseguridad, y los firmes y regulares, confianza y sensación de bienestar.
          4. Expansión. Los dibujos muy pequeñitos y aislados indican introversión (son normales a esta edad); los que llenan toda la hoja, extroversión y sociabilidad.
          5. Situación. Un dibujo situado abajo y a la izquierda expresa que el niño quiere seguir siendo pequeño; si se sitúa arriba y a la derecha, afán de autonomía.

            Y recuerda que para sacar conclusiones acertadas de sus dibujos debes fijarte en cómo los realiza durante un par de semanas, no durante dos o tres días.

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