Los beneficios de las primeras colecciones de tu hijo

Cromos, calcomanías, flores secas... ¿Recuerdas las colecciones de tu infancia? Te divertiste haciéndolas al tiempo que aprendías a ser responsable, cuidadosa, constante... Ahora le toca el turno a tu hijo.

El niño de 4 años se encuentra en un momento evolutivo ideal para iniciarse en las colecciones: ya sabe agrupar y clasificar los objetos, comienza a divertirse con juegos cada vez más organizados, muestra sus gustos en cuanto a ropa, comida y actividades y exhibe una enorme curiosidad hacia todo lo que le rodea, que manifiesta haciendo una y mil preguntas.

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Beneficios psicológicos

Pegar cromos en un álbum, guardar conchas en una caja o clasificar hojas de los árboles aporta al niño innumerables beneficios psicológicos:

  • Organización y concentración. No se puede hacer una colección deprisa y corriendo. Coleccionar implica pensar, lo que requiere organización y concentración, dos cualidades que le serán muy útiles en la vida.
    • Responsabilidad. Su interés por recopilar determinados objetos denota que está asumiendo una tarea.
      • Constancia. Una colección que se hace en una tarde no es una colección, sino un entretenimiento pasajero. El factor “tiempo” que conlleva hacer una colección muestra a tu hijo la importancia de ser constante y le enseña a ponerse metas a largo plazo.
        • Tolerancia a la frustración. No siempre viene en el paquete el cromo que le falta, es posible que no encuentre una piedra con forma de corazón ni un trébol de cuatro hojas... Estas pequeñas decepciones le entrenan para tolerar la frustración y tener paciencia, aprendizajes fundamentales para su desarrollo personal y social.
          • Socialización. Cambiar cromos, enseñar sus colecciones a los amiguitos e incluso hablar de ellas ayuda al niño a estrechar sus relaciones.

            Más conocimientos

            Coleccionar también es una forma muy amena de adquirir “cultura”:

            • Enumerar los elementos de su colección, establecer clasificaciones entre ellos y hacer sencillas operaciones matemáticas (“me faltan ocho cromos para acabar mi colección”) son tareas que obligan al pequeño a poner en práctica sus nociones sobre cálculo.
              • Hay muchos niños que dan sus primeros pasos en la lectura leyendo los nombres de los futbolistas de su colección de cromos, por ejemplo.
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                • Por último, así el niño amplía sus conocimientos sobre los animales, las plantas, los minerales o cualquiera que sea el tema de su colección.

                  Ya ves que esta actividad no sólo es divertida, sino también muy instructiva.

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