Potencia la atención de tu hijo

Para que tu pequeño supere con éxito todas las materias del colegio, es importante que refuerces su atención. Hazlo como te sugerimos.

La falta de atención o el tener dificultades para concentrarse es algo frecuente entre los niños pequeños y no debe asociarse con un problema grave de conducta. “Hay que diferenciar entre un problema debido a un trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad, y la dificultad normal que muchos niños tienen para concentrarse”, aclara el psicólogo Pedro Martínez.

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En la mayoría de los casos, las dificultades de concentración se deben a factores personales, como la falta de motivación o la poca importancia que los niños dan a lo que están haciendo. Solamente si el niño no puede sostener la atención en ningún momento y lugar, y/o tiene un comportamiento impulsivo e hiperactivo, resulta necesario llevarlo a un psicólogo.

El ambiente adecuado

Para que el niño preste atención, conviene crear un ambiente en el que se sienta cómodo y libre de distracciones.

  • Reserva todos los días un tiempo, tras la merienda, para hacer alguna tarea con tu hijo que requiera cierta concentración. Y no sólo del cole. “En los niños de Educación Infantil, los deberes para casa se deben limitar a lo que no les ha dado tiempo a terminar en clase”, indica nuestro psicólogo.
  • Elige un lugar adecuado para trabajar, eliminando cualquier otro posible entretenimiento (juguetes, ordenador...).
  • Llama a tu hijo por su nombre e infórmale, mirándole a los ojos, de lo que vais a hacer. Mantener un contacto físico con él, como darle la mano o tocarle un hombro, también le ayudará a centrarse en lo que le estás diciendo.
  • Antes de comenzar una tarea especialmente difícil o pesada, asegúrale que si logra terminarla obtendrá una recompensa. Debes elegir los refuerzos en función de sus gustos y de su forma de ser. Pueden ser materiales (un juguete, prepararle su postre favorito, ir al cine...) o afectivos (besos, abrazos, elogios delante de otras personas...).
  • Al principio los trabajos deben ser breves y fáciles, para que el pequeño se sienta competente y quiera continuar haciéndolos. “La complejidad de las tareas se irá aumentando progresivamente, en función del tiempo de atención y de la seguridad del niño para realizar las mismas”, aconseja el psicólogo Pedro Martínez.
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    Objetivo: que no se bloquee

    La manera de dirigirte a tu hijo es esencial para que te preste atención y te comprenda. Si le gritas, si no adecúas tus palabras a su nivel de entendimiento o le das varias instrucciones a la vez, puede bloquearse. “Es fundamental que los adultos (padres, profesores, abuelos...) sepan detectar enseguida los bloqueos del niño, ya que son la causa principal de su pérdida de concentración”, advierte el psicólogo.

    Para prevenir estas ausencias o aislamientos de tu hijo, debes darle pocas pautas, claras y escuetas, con un lenguaje sencillo. Después de plantearle cualquier plan o actividad, comprueba que te ha comprendido bien preguntándole con cariño: “entonces, ¿qué vamos a hacer ahora?”. De esta manera, al repetir las instrucciones, las fijará bien en su memoria y pondrá los cinco sentidos en lo que tiene que realizar.

    También debes enseñarle a no precipitarse cuando comience a trabajar y habituarle a ir poco a poco, paso a paso, para controlar todo el proceso (hay niños que quieren acabar las cosas en cuanto las empiezan). Así tu pequeño aprenderá a concentrarse de manera autónoma y cada vez por más tiempo.

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