Cómo evitar que tu hijo se muerda las uñas

Aburrimiento, ansiedad, rebeldía, imitación... Son algunos de los motivos que llevan al niño a morderse las uñas. La onicofagia, como se denomina a este tic, no se quita con regañinas, sino con una actitud positiva.

Un tic es un acto compulsivo e inconsciente, muy difícil de superar sin ayuda. Por eso, si tu hijo se muerde las uñas, no le regañes ni le ridiculices ni le amenaces con castigarle. Lo que debes hacer es mostrarte muy comprensiva con él, porque al ver que no le rechazas por su mal hábito, aumentará su confianza en sí mismo y en ti, algo que disminuirá sus ganas de llevarse las manos a la boca.

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Alíate con él

Otro aspecto básico es que le hables en positivo. En lugar de recriminarle con frases como “¡no te muerdas las uñas!” o “¡ya estás otra vez con la mano en la boca!”, es mucho más acertado que le digas “te daré un premio si hoy no te muerdes las uñas” o “ya casi no te las muerdes” o “¡qué bien!, en cuanto te das cuenta, dejas de mordértelas”.

También es importante que hagas el siguiente pacto con él: si se muerde las uñas cuando estáis con gente, en vez de llamarle la atención ante todos, le harás una seña para avisarle de que no lo haga sin que nadie se entere (guiñarle un ojo, por ejemplo). Verte convertida en su cómplice será un incentivo estupendo para que el pequeño se esfuerce en abandonar su costumbre.

Si tienes una niña, puede dar muy buen resultado que en cuanto tenga las uñas un poco largas, se las pintes como si fuera una niña mayor.

Una de las causas que puede llevar a tu pequeño a adoptar este tic es la imitación. Si su padre o tú os mordéis las uñas, ya sabéis lo que tenéis que hacer para erradicar su mala costumbre.

A cada motivo, su solución

Otros motivos pueden ser el nerviosismo, la angustia, el cansancio y el aburrimiento. En estos casos...

  • Intenta que lleve una vida estable y ordenada. Lejos de aburrirles, las rutinas transmiten seguridad a los niños.
  • Procura que a diario alterne sus ratos de actividad con otros de descanso.
  • Asegúrate de que duerme lo que necesita (a esta edad, unas 11 horas diarias). En numerosas ocasiones basta con que el niño duerma más y se sienta más descansado para que abandone su tic.
  • Habla mucho con él. Y siempre que le notes angustiado, deja que se desahogue y después hazle ver las cosas de una manera más positiva. Lo que no debes hacer es sacar constantemente el tema de las uñas: esto le haría sentirse ansioso y agravaría el problema.
  • Si le ves aburrido, ofrécele alternativas interesantes que le mantengan las manos ocupadas (puzzles, lápices...). Así evitarás que se las lleve a la boca.
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    Por supuesto, en cuanto tu hijo lleve unos días controlando su manía, celebra su logro con alegría y dile que estás muy orgullosa de él. Tu entusiasmo por sus avances le hará confiar más en sí mismo y le animará a seguir superándose, hasta abandonar su hábito definitivamente.

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