La expresión artística de los niños

Con un poquito de tu parte, puedes ayudar a tu hijo a desarrollar sus dones naturales. Te sugerimos algunas  actividades sencillas que estimularán su creatividad. No harás de él un Picasso, pero será divertido para los dos y evitarás que se aburra.

Los pequeños sí son artistas por naturaleza. Dibujar, usar la plastilina, bailar, recortar, les produce un gran placer y, además, les permite hablar de sí mismos. Por ejemplo, un pequeño que coge un lápiz y emborrona un papel, puede estar exteriorizando los celos que tiene de su hermano. Si hace una bola de pasta y luego la aplasta, puede estar desahogándose porque le han obligado a comer. Ya ves que el arte es expresión. Averigua si en tu municipio hay clases de expresión corporal, iniciación a la música, modelado, etc. y apúntale a alguna de ellas. En muchas de estas actividades se puede empezar desde los tres o cuatro años.

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Cualquier cosa vale para disfrazarse

Las ropas que ya no uses, una gorra, un sombrero cualquier accesorio, hasta un mantel, puede servir a tu aprendiz de cómico para disfrazarse. Para fomentar aún más su creatividad, una vez disfrazado, y para que se meta en el papel, hazle ver que además de un traje, detrás hay un personaje que debe tener otra voz, otros movimientos y otra historia. Anímale a que hable de otra forma o se comporte como el otro. De nada sirve disfrazarse si luego hacemos lo de siempre. Lo creativo es actuar como lo haría el personaje que representa y jugar a ser otro.

Haz variaciones en los cuentos

Los cuentos de hadas y las historias clásicas se pueden mejorar. Un bosque puede estar plagado de bichos, conejos... y pokemons. A Pedro puede ayudarle Batman contra el lobo. Y Pulgarcito puede tirar galletitas saladas en lugar de miguitas de pan. ¿Por qué no? Empieza a contarle un cuento de siempre y anímale a que lo continúe como él quiera. Hay niños que prefieren que el argumento de los cuentos no varíe. Eso les da seguridad y cierto orden a la imaginación. Respétalo.

Confía en ti misma/o

Ya habrás comprobado que en este artículo se solicita colaboración por tu parte. Tranquila/o, confía en tus posibilidades. El mundo no se divide en artistas y simples mortales. Todos tenemos una faceta creativa. Puede ser que seas genial en la cocina, que tengas gran destreza para el bricolaje o para hacer castillos de arena, ideas estupendas para construir una cabaña con sillas y manteles o que tengas buena mano para las plantas. Todo el mundo tiene algo y puedes aportar mucho sólo con hablar a tu hijo de esa actividad que te apasiona. El resto es sólo cuestión de tiempo y de desinhibirte.

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