Saca partido a sus dotes artísticas

Con un poquito de tu parte, puedes ayudar a tu hijo a desarrollar sus dones naturales. 

Te sugerimos algunas actividades sencillas que estimularán su creatividad. No harás de él un Picasso, pero será divertido para los dos y evitarás que se aburra.

Comparte con él juegos y emociones

Para tu hijo, lo más divertido es moverse, cantar, jugar... pero contigo. Con las emociones sucede lo mismo. No se trata de ponerle a escuchar la música que te va, mientras tú haces otra cosa. Se trata de compartir. Si un tipo de música, un cuadro o algo te gusta, dile lo bonito que te parece y por qué. Si el olor de una rosa te resulta estupendo, dásela a oler. Si cuando volvéis del cole hay un cielo especial, házselo ver. Las emociones se transmiten. La próxima vez que paséis por ese lugar, o vea una flor o escuche esa melodía, recordará las sensaciones transmitidas.

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No le exijas perfección

Se puede pintar con los dedos, con una esponja o con una patata, y se puede hacer música soplando una hoja o golpeando un vaso. Lo importante es hacer las cosas, no que sean perfectas. No es el resultado lo que cuenta, sino la experiencia y el placer de hacerlo. Exigirles un buen dibujo, una canción perfecta o una figura en plastilina reconocible es la mejor forma de matar su creatividad y sus ganas de repetir. Más que valorar el producto final, hay que valorar la calidad del tiempo invertido en el proceso. ¿Qué más da si lo que recorta tiene picos o si la página tiene borrones? Lo mejor es dejarle hacer las cosas a su aire.

Haz divertidas las cosas serias

Sea lo que sea lo que desees que aprenda tu pequeño, la enseñanza ha de ser como un juego: ameno, divertido y, sobre todo, sin obligaciones. Si estáis en pleno aprendizaje de la lectura, las vocales pueden ser más fáciles de recordar si su trazo se puede cubrir con plastilina de colores o con lentejas pegadas. Podéis jugar con las letras, las palabras o las sílabas haciendo ritmos con las palmas. Es importante que respetes el tiempo máximo que cada niño puede estar atento a cada edad. Un bebé de un año no puede conceder más de cinco minutos de atención a la misma actividad,
de 10 a 15 minutos si el niño tiene dos años y entre 25 y 30 minutos si tiene tres años. No le exijas más, porque le saturas y la próxima vez no querrá ni empezar.

Enséñale a observar y a disfrutar de lo cotidiano

No es imprescindible llevarle a un museo para despertar en él su sensibilidad artística (aunque tampoco viene mal). Basta con hacerle ver el mundo que le rodea con una mirada más atenta. Enséñale a apreciar la belleza de los pétalos de una flor, el reflejo del sol en el caparazón de un insecto... Aprovecha cualquier momento (la visita al pediatra, el viaje en coche, ir a la compra...), dale una cuaderno y unas pinturas y dile que pinte lo que ha visto. Ni te imaginas lo entretenido que puede llegar a ser hacer frente al aburrimiento.

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