La edad de querer ayudar

Tu hijo ha ido ganando autonomía y se encuentra en una etapa especialmente cooperativa. Es un momento idóneo para valorar y agradecer su ayuda, encauzar su buena predisposición y convertirla en una cualidad duradera.

Amedida que el pequeño se siente autosuficiente, cree que puede hacerlo todo sin ayuda. Y bien que lo intenta: se empeña en regar las plantas, en ordenar su ropa... En ocasiones su empeño es más un estorbo que una ayuda, pero aun así, debemos permitirle colaborar y no hacer por él lo que ya puede hacer solo.

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Todo son ventajas

Comprobar que sus padres cuentan con su colaboración y que él puede realizar tareas para que ellos estén orgullosos y contentos fortalece su autoestima y su sentimiento de pertenecer a un grupo familiar, algo que a su vez le hace sentirse protegido y querido.

Además, al niño de esta edad le encanta sentirse protagonista y, por lo tanto, el reconocimiento de los padres se convierte en el mejor estímulo para que continúe colaborando con ganas. Y dejarle participar en las tareas de la casa también potencia otros muchos aspectos de su desarrollo: le ayuda a ser más autónomo, a mejorar su coordinación corporal y su comprensión lingüística, le hace descubrir para qué sirven y cómo se usan los objetos cotidianos (el vídeo, el teléfono, la fregona, el lavaplatos...), despierta su sentido práctico y sus ideas de orden y de responsabilidad y le demuestra que todo requiere un esfuerzo, por lo que hay que valorar el trabajo de los demás y, en lo posible, facilitárselo.

¿Hasta dónde le dejamos?

Sin embargo, en muchas de estas ocasiones su empeño es mayor que su habilidad y hay que ponerle límites para que no se haga daño ni rompa nada.

Para hacerlo sin frenar la buena disposición de tu hijo, recuerda:

  • Uno de los primeros pasos para que empiece a colaborar en casa es acostumbrarle a guardar sus juguetes después de jugar. Para ello proporciónale cajas y estantes de fácil acceso y ayúdale a colocar cada cosa en su sitio. Estos primeros años son los mejores para que el niño adquiera el hábito de la colaboración, el cuidado y el orden de las cosas. Si le enseñas y le permites poner ahora su granito de arena, crecerá con la idea de que los quehaceres domésticos son cosa de todos.
  • Piensa en sus habilidades y limitaciones al permitirle que te eche una mano. Si quiere encargarse de una tarea que está por encima de sus posibilidades (como fregar los platos), dile que todavía es pequeño para realizarla, pero que puede participar en otra (darte las pinzas para tender la ropa).

    En cualquier caso, plantéale las tareas a modo de juegos y entrégate a ellas con entusiasmo, para demostrarle que te encanta hacer cosas con él y que trabajar en equipo es muy divertido.

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