Los primeros días: la adaptación

En cuanto pasen los primeros días, vuestro hijo verá la escuela como un elemento más de su mundo, pero por ahora se siente inseguro; siempre ha estado con vosotros o alguien cercano, no entiende por qué tiene que ir todos los días y alberga la duda de si volveréis a recogerle.

Los primeros días de guardería son difíciles para el niño. Su temor le lleva a la reacción más común: llorar al entrar o montar una pataleta. Otra reacción frecuente es ignorar a sus papás cuando vuelven a buscarlo. Aunque está deseando verlos, puede mirar para otro lado, como muestra de su enfado.

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Estas conductas son normales y pronto desaparecerán.

En esta fase podéis ayudarle aplicando distintas estrategias, muchas de las cuales os serán también muy útiles a lo largo del curso:

  • Comenzar poco a poco. Lo más conveniente es hacer una adaptación progresiva, llevándole menos horas durante los primeros días hasta que, en dos o tres semanas, alcancéis el que será el horario definitivo. En estos primeros días, intentad llevarle y recogerle siempre alguno de vosotros dos para que se sienta más seguro.
  • Alegrarle el primer día. Hacedle un regalo especial, por ejemplo, una mochila para sus cosas o un juguete que enseñar a su profesor.
  • Lograr que descanse. No le dejéis trasnochar. Un niño fatigado tiene más problemas de comportamiento y mayores dificultades de adaptación.
  • Levantarle con tiempo. Ir con el tiempo justo por las mañanas provoca nerviosismo en el niño. Y más si es de los que se despiertan de mal humor. Por esta razón, lo mejor es levantarle un poco antes para que se prepare tranquilamente y esté relajado.
  • Darle un buen desayuno. Es esencial para que el niño se sienta alegre y lleno de energía y pase mejor el tiempo en la guardería. Un desayuno equilibrado puede ser un tazón de leche con cereales y una pieza de fruta.
  • Despedirle rápidamente. Aunque vuestro hijo llore o grite, la despedida debe ser rápida y sin dramatismos, de lo contrario aprenderá a usar las pataletas como estrategia para alargar la entrada a clase. Lo mejor es darle un beso, decirle quién y cuándo le recogerá y dejarle en manos de su profesora. Podéis decirle que váis a hacer algo especial después de clase.
  • Dejarle llevar su peluche. Si está permitido en la escuela infantil, dejad que lleve su mascota de peluche o un recuerdo de casa. La mascota le acompaña y le da seguridad; en psicología se denomina “objeto transicional”, ya que le ayuda a realizar la transición entre la vida de bebé y la de niño.
  • Seguir un horario. Continuad con un horario regular para adquirir una rutina. Lo ideal es que no esté más de seis horas en la guardería y que pase las tardes en casa. Durante el fin de semana no alteréis mucho este horario.
  • Ser puntuales. Las mejores horas de salida son antes o después de comer y tras la siesta. Es importante ser puntuales, porque puede sentirse abandonado al ver cómo se van otros niños. Si algún día le recogéis a una hora distinta, es bueno que se lo advirtáis de modo que lo entienda: “Hoy, en vez de recogerte después de la siesta, te vas a quedar a merendar aquí”.
  • Dedicarle tiempo. La calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos es muy importante. Al llegar a casa, jugad con él, pasad un rato leyéndole cuentos sobre otros niños que viven su misma situación..
  • Mostrar interés. Preguntadle por la escuela en momentos tranquilos, durante la noche o en la hora del baño, pero no le forcéis a hablar.
  • Comunicarse con la profesora. Mantener una buena comunicación con la persona que le cuida es fundamental. Si vuestro hijo percibe que estáis contentos con ella, él también se sentirá bien. Además, así podréis coordinar las mismas formas de actuar con el niño.
  • Informarse de lo que hace. Informáos sobre las actividades que el niño realiza en la escuela, así podréis animarle a seguir aprendiendo en casa y le haréis mucho más fáciles aspectos como el control de esfínteres, aprender a comer solo...
  • Alabar sus progresos. Una buena idea es colgar en las paredes de su cuarto o en el salón de casa algunos de los dibujos o trabajos que haya hecho en la escuela infantil y mostrarlos con orgullo a los invitados. Así se sentirá importante.
  • Llevarle todos los días. No debéis dejar de llevar al niño a la guardería de forma habitual porque puede tardar más en adaptarse.
  • Quedar con algún amigo. Ver a sus amigos de la escuela infantil en otros lugares (el parque, la casa, etc.) aumenta su deseo de reencontrarse con ellos en clase.
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    Baches en el curso: superación

    Aunque el niño se adapte bien a su nuevo entorno escolar, es muy probable que durante el curso se produzcan pequeñas dificultades que tendréis que ayudarle a superar, con comprensión y paciencia y teniendo muy clara vuestra estrategia:

    • Si tras una ausencia larga no quiere volver: Puede pasar tras las Navidades, una enfermedad... Repetid los pasos de la primera vez, recordadle lo bien que se lo pasaba y revisad juntos sus trabajos escolares.
    • Si muerde o pega a otros niños: Dejadle clara vuestra desaprobación y enseñadle formas de relacionarse más adecuadas (dar besos, abrazar, jugar...). Mostradle vuestra alegría cuando juegue sin pelearse.
    • Si se queja de ganas de vomitar y dolor de tripa al ir a la escuela: Es una reacción ante un acontecimiento estresante que le provoca inseguridad. Es importante darle cariño, pero sin prestar atención a sus amenazas para que no se repitan.
    • Si se constipa a menudo: Es normal, más en el primer año, pero así se inmuniza. Le beneficia ir, salvo que su pediatra os lo desaconseje.
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