Enseña a tu hijo a ser un peatón prudente

Aprovecha parte de vuestro tiempo libre para enseñar a tu hijo a “circular” con prudencia. A través del juego lograrás que sepa por dónde debe cruzar la calle, para qué sirven los semáforos y qué indican algunas señales.

Cada vez que enseñas a tu hijo normas de educación vial, inviertes en su seguridad.

En el año 2003 la Dirección General de Tráfico contabilizó casi 1.000 peatones de cero a nueve años víctimas de accidentes de tráfico. Por eso es muy importante que los niños sepan cuándo y por dónde pueden cruzar la calle, qué precauciones deben tomar, qué indican los semáforos y las señales... Y, sobre todo, es fundamental que tengan claro qué situaciones deben evitar.

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“Respecto a los niños, el riesgo más importante es el atropello, por tanto debemos trabajar con ellos ejercicios de observación visual (qué indica el semáforo, en qué dirección pueden venir los coches...) y auditiva (identificación de señales acústicas, de dónde proceden los sonidos...), así como ejercicios de prudencia y toma de decisiones”, explica Juan Antonio Sánchez-Trillo, psicólogo experto en Educación Vial del Real Automóvil Club de España (RACE).

Recuerda sus limitaciones

Cuando enseñes a tu pequeño las principales normas de tráfico, debes tener en cuenta sus limitaciones.

El niño de cinco años usa parámetros equivocados para estimar la velocidad y las distancias, es decir, desconoce si el coche que se aproxima está cerca o lejos y no sabe cuánto puede tardar en llegar hasta él. “Suele atribuir a los coches silenciosos velocidades lentas y a los ruidosos, velocidades rápidas”, explica Juan Antonio Sánchez-Trillo.

Tampoco distingue con seguridad la derecha de la izquierda y no entiende en qué dirección deben circular los coches. Y a esta edad, su capacidad de atención es reducida, no logra centrarse en varias tareas a la vez; por ejemplo, cruzar la calle (actividad motora) y al mismo tiempo observar el tráfico que se aproxima (rastreo visual). Además, su campo visual es más reducido que en el adulto, lo que le dificulta la apreciación de movimientos en la periferia.

Juegos muy instructivos

Para enseñar a tu hijo las normas viales más básicas, recuerda que “todas las actividades que sepan combinar lo lúdico con lo educativo tendrán éxito”, recomienda el psicólogo. Además...

  • Usa un lenguaje específico: bordillo, paso de peatones, semáforo, señales...
  • Para cruzar la calle, debe hacerlo siempre con un adulto, por el paso de peatones y con el semáforo en verde. Como norma general, hazle memorizar esta secuencia: pararse junto al bordillo (sin pisarlo), mirar a ambos lados de la calzada dos veces, para asegurarse de que no vienen coches, y cruzar.
  • Enséñale distintos juegos para que distinga el rojo, el verde y las señales. Fabricad un semáforo en una cartulina, pintad un muñeco verde por una cara y uno rojo por la otra y ponedlo en la puerta del cuarto de baño: si está verde, se puede entrar, y si está rojo, hay que esperar. Haced lo mismo con las señales de tráfico y pegadlas en la pared de su cuarto, para que se las aprenda.
  • Anímale a practicar “in situ”. Dibujad un plano de un recorrido conocido y llevaoslo mientras dais un paseo. Durante el trayecto debéis colocar sobre el plano los pasos de peatones que os encontréis, las señales, los semáforos... Si algún peatón comete una imprudencia, anotadlo también. Una vez en casa, repasad el recorrido y haced hincapié en los fallos cometidos. Según Juan Antonio Sánchez-Trillo, “el mejor aprendizaje se produce en situaciones reales, porque los niños se fijan constantemente en nuestros comportamientos y nuestro modelo es determinante para ellos”.

    No lo olvides: si tú eres un peatón prudente, tu hijo también lo será.

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