¡Este cuarto es una leonera!

Intentar entrar en la habitación de tu hijo es una misión imposible. Allí sólo se recoge cuando lo haces tú. ¡Que no cunda el pánico! Enseñarle a ordenar no es tan difícil.

Lo más sencillo para los niños es tener los juguetes desperdigados; eso no requiere ningún esfuerzo y además, todo está a la vista y al alcance de la mano.

Sin embargo, a su edad, tu hijo ya puede empezar a reponsabilizarse de tener su habitación moderadamente ordenada y de cuidar sus juguetes para que le duren más tiempo. Con tu ayuda conseguirás que recoger y cuidar sus cosas sea una rutina más, como vestirse o cepillarse los dientes.

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APRENDIZAJE PROGRESIVO

Te proponemos un método muy eficaz para que adquiera el hábito de ordenar. Consiste en lo siguiente:

Primer paso. Dedica una tarde a explicarle su nueva obligación. Hazlo de la forma más precisa posible y con pautas muy sencillas. No basta con decirle: “a partir de hoy recogerás tu cuarto todos los días cuando termines de jugar”.

Debes darle instrucciones muy concretas sobre lo que tiene que hacer y cómo. Por ejemplo: “antes de que te bañe debes guardar las piezas de construcción en su caja y los muñecos grandes en el armario”.

Es importante que al tiempo que se lo explicas lo vayas haciendo, para que vea exactamente qué esperas de él. También debes aprovechar la ocasión para explicarle por qué le pides eso.

Los mejores argumentos son los que además le sirven de motivación: “así tu cuarto parecerá el de un niño mayor”, “de esta forma los juguetes te durarán más”... Recuérdale aquella ocasión en la que no encontraba su camión preferido debido al caos o aquella otra en la que al entrar en su dormitorio, alguien pisó un juguete sin querer y se lo rompió.

Segundo paso. Durante una semana ayúdale a recoger tal y como le has explicado, para que te observe y aprenda bien cómo tiene que hacerlo y dónde debe guardar cada cosa.

Tercer paso. Los próximos tres o cuatro días limita tu intervención únicamente a indicaciones verbales.

Cuarto paso. A partir de entonces sólo debes recordarle, poco antes de la hora acordada, que se acerca el momento de recoger. Si lo hace, felicítale. Y si “pasa”, confíscale las cosas que haya dejado tiradas. Hazlo así día tras día. Al ver que se va quedando sin juguetes, acabará recogiendo.

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CADA COSA EN SU SITIO

Tener un espacio adecuado para cada tipo de juguetes hace que el niño los valore más, le facilita la tarea de recoger y, como consecuencia, le predispone a ello.

Es innegable que un arcón gigantesco donde meterlo todo permite recoger en un santiamén, pero no es una buena solución, porque hace que sea muy difícil encontrar el juguete deseado y lo más seguro es que el niño opte por volcarlo y tirarlo todo por el suelo hasta dar con lo que busca.

Es mucho mejor tener pequeños baúles, cestillos o cajas para los distintos tipos de juguetes, alguna estantería para que pueda exhibir sus “obras de arte” y las medallas y copas que haya ganado en las competiciones deportivas, varios cajones para guardar el material de dibujo y las “plastis” y, por supuesto, un espacio para sus cuentos en la librería del salón, en el estante más bajo, para que tenga fácil acceso a ellos y pueda hojearlos en vuestra compañía.

LOS JUGUETES, MEJOR RACIONADOS

Con la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos, seguro que tu hijo suma un montón de juguetes nuevos a los que ya tenía.

Después de unos días, cuando se le hayan pasado los nervios de la novedad, es recomendable que le guardes algunos (los que menos utilice).

Cuando notes que se ha cansado de jugar con los que tiene, mételos en un altillo y saca los que le habías reservado. Así...

  • Tu pequeño mantendrá la ilusión del estreno durante mucho más tiempo.
  • Te será más fácil conseguir que se entretenga cuando hace frío y no podéis salir a la calle.
  • Los juguetes le durarán más.
  • Ordenará su dormitorio enseguida, porque habrá menos cosas por el medio y tendrá menos objetos que recoger.
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