Se balancea o se da cabezazos

Estos hábitos se dan a partir de los 3 meses como modo de tranquilizarse.

El balanceo le recuerda al vaivén en el útero materno y los golpes con la cabeza, por raro que parezca, le tranquilizan. Muchas veces ambas manías aparecen juntas.

  • Hasta los 24 meses no son preocupantes y no suelen durar más de un año. Eso sí: debes acondicionar el entorno (acolcha su cuna, por ejemplo) para que no se haga daño. Además mécele mucho entre tus brazos o siéntale a menudo en un columpio, para satisfacer así su necesidad de balanceo.
  • Si estos hábitos aún persisten a los 24 meses, conviene que le ayudes a canalizar su tensión. Procura que a diario tenga oportunidad para descargar su energía (correr, hacer algún deporte...). Y tranquilízale con masajes, baños relajantes...
  • Si el niño siempre se balancea o se golpea la cabeza antes de dormir, quédate con él hasta que se duerma. Pon música relajante, dale un muñeco que le haga compañía, acaríciale la cabecita y la espalda, etc. Otra buena idea es poner un metrónomo en su cuarto y ajustarlo al ritmo de los movimientos del pequeño. Es probable que se distraiga con el sonido y deje su hábito.
  • Si recurre a los golpes con la cabeza en momentos de rabia o frustración, enséñale a golpear un cojín con las manos y dáselo cada vez que le veas enfadado.
  • Estos comportamientos no suelen darse en niños mayores de 3 años. Si a tu hijo le ocurre, habla con un psicólogo infantil.
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