Enseñar a los niños a compartir

¡Cada vez que un amigo suyo viene a casa se niega a dejarle sus juguetes! Debéis tener mucha paciencia con él y nunca obligarle a compartir, sino convencerle de que lo haga.

La virtud de compartir no es innata, sino que se aprende con el tiempo y la experiencia. Cuanto más pequeño es un niño, más le cuesta prestar sus cosas.

  • Durante el primer año el niño se cree parte de su madre y aún no entiende la noción de compartir. Hay que esperar para enseñarle a hacerlo.
  • De los 12 a los 24 meses empieza a entender que es un ser autónomo y afianza su yo revelándose contra todo, negándose a prestar sus juguetes y apropiándose de los ajenos.
  • De los 24 a los 36 es la edad del “mío”. Considera los juguetes parte suya y por eso no quiere prestarlos. 
  • Entre el tercer y el cuarto año el niño empieza a sentirse bien jugando con otros. Aun así, todavía le cuesta dejar sus cosas, porque “está comprobando hasta dónde llega lo suyo y dónde empieza lo de los demás”, nos explica Eva López, psicóloga infantil.
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    Así hay que actuar con él

    Si vuestro pequeño se muestra muy acaparador con sus juguetes cuando está con otros niños, no penséis que es un egoísta. Dadle tiempo y predicad con el ejemplo. Pequeños detalles, como comeros un bollo entre los dos, le servirán de mucho. Además...

    • Respetad sus propiedades. Él debe disponer de un rincón donde pueda guardar lo que no quiere compartir. Antes de la llegada de otros niños, debéis preguntarle qué quiere prestarles y qué no. “Es comprensible que le cueste dejar esos juguetes que para él significan mucho. Podéis decirle que ésos se guardan si les presta otros”, sugiere la psicóloga Eva López.
    • Preguntadle por qué no quiere compartir y rebatid sus razones, demostrándole lo bonito que es hacerlo.
    • Contadle las dificultades por las que pasan otros niños e invitadle a regalarles los juguetes que ya no quiere.
    • Enseñadle a negociar. Decidle algo como “si tú dejas la pizarra a Juan, él te prestará su coche teledirigido”.
    • Enseñadle a jugar en grupo. Para ello conviene que tenga juguetes...que desarrollen el juego simbólico (maletines de médico, cajas de herramientas, útiles de limpieza...); que requieran un reparto de papeles: disfraces, guiñol...; que se hagan mejor con ayuda: puzzles, encajables, manualidades...; y que precisen de varios jugadores, que tengan que seguir unas reglas y unos turnos (la oca, el dominó...).
    • Animadle a regalar cosas hechas por él a otros niños (dibujos...) y a llevar regalos en los cumpleaños.
    • Reforzad sus actos de generosidad, celebradlos con mucha alegría.
    • Si es hijo único, procurad que tenga contacto con otros niños para que empiece a interactuar con ellos cuanto antes, porque a los niños que no tienen hermanos les cuesta más saber qué deben compartir y qué no.
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      Lo que no debéis hacer

      Aunque la actitud acaparadora de vuestro hijo os saque de quicio, debéis controlaros y procurar no caer en estos errores:

      • Jamás debéis obligar a vuestro hijo a compartir, porque según explica la psicóloga Eva López, “no es un acto de egoísmo, el niño sólo está forjando su personalidad y descubriendo hasta dónde llegan sus límites”.
      • No prestéis sus cosas sin su permiso. Si lo hacéis, desconfiará de vosotros y se volverá más posesivo.
      • No le ridiculicéis delante de otros niños cuando no quiera compartir; mejor, desviad la atención de los pequeños hacia otra cosa.

        Tened paciencia con él. Ya veréis cómo a los cinco años, cuando ya tenga bien desarrollado el concepto de sí mismo, no le importará compartir sus cosas y disfrutará mucho con las que le dejen los demás.

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