Cómo quitarle la manía de chivarse

Cuando nuestro hijo acude a nosotros con algún chisme, lo que pretende es llamar nuestra atención y demostrarnos lo "bueno" que es. ¿Cómo debemos reaccionar ante esta actitud?

Los niños empiezan a tener sentido de la honestidad hacia los cuatro o cinco años. Tanto es así, que si ven que alguien rompe las reglas que les han enseñado a seguir, se ven en la obligación de dar parte de ello a los mayores.

Según la psicóloga E. M. Gibson, ante el aviso de que "alguien está haciendo lo que no debe", los padres debemos observar de forma pausada lo que está ocurriendo, antes de actuar. "No castigues actos que no han sido observados por tus propios ojos y resístete a correr gritando hacia el lugar de los hechos para comprobar lo que el pequeño está haciendo", explica la doctora Gibson.

QUITAR IMPORTANCIA AL CHISME

Ante todo conviene mantener la calma. Respuestas como "me haré cargo de ello más tarde" evitarán que el chivato convierta su acusación en un éxito inmediato. Las regañinas posteriores al pequeño travieso nunca deben hacerse ante el acusador.

Reaccionar impulsivamente ante el chivatazo demostrará al niño desobediente que chivarse es una actitud positiva, lo que en breve le convertirá en chivato a él también.

Es verdad que a veces estos avisos son actitudes de colaboración responsable, que incluso pueden evitar situaciones peligrosas. En estos casos sí hay que premiar al informador que nos ha puesto en onda. Pero cuando el aviso es un chisme hay que quitarle importancia, para que el niño se quede sin recompensa. Esto, en más o menos tiempo, hará que el pequeño chivato pierda la costumbre de acusar a los demás.

PROBLEMAS DE AUTOESTIMA

Ahora bien, los psicólogos aconsejan escuchar los sentimientos que pueden esconderse detrás de las repetidas acusaciones. Y es que un niño que se chiva constantemente puede tener problemas de baja autoestima y utiliza las acusaciones como táctica de autovaloración. En este caso puede que el niño sienta que pasa poco tiempo con sus padres o tal vez esté agobiado por la llegada del nuevo hermanito. Para que adquiera más confianza en sí mismo y no tenga necesidad de acusar a los demás para sentirse mejor conviene dedicarle tiempo en exclusiva, elogiar sus virtudes y realizar con él actividades que le gusten y haga bien.

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