Cómo tratar a los hermanos

Hay varios motivos que explican por qué los hermanos pueden ser muy diferentes entre sí, a pesar de criarse en la misma familia. Te los contamos.

Los principales motivos por los que los hermanos son distintos son:

  • Tienen distinto temperamento y según éste, los padres los tratan de una u otra forma. También influye en su relación con cada hijo su aspecto físico, su sexo, su salud...
  • La situación familiar no es idéntica cuando nace un niño y cuando llega el siguiente.
  • Los niños actúan de distinta manera según el lugar que ocupan entre sus hermanos.
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    CÓMO TRATARLOS

    Ante esta realidad, para no crear diferencias de trato ni rivalidades entre los hermanos, es importante: aceptarlos a todos tal y como son; evitar compararlos; procurar a cada uno las atenciones que necesita, independientemente de las que precisen sus hermanos y no exigir a uno lo que más nos gusta del otro.

    Por último, es esencial no ponerles etiquetas. La razón es que los niños tienden a comportarse como los adultos les decimos que son, y si a uno le llamamos “rabo de lagartija” o “torpe”, en lugar de animarle a superarse, le obligamos a seguir actuando así.

    A ello se suma que las etiquetas, en lugar de acercar a los hermanos, enfrían su relación (si uno siempre es el formal y otro siempre es el revoltoso, habrá pocos ratos de encuentro y de juegos compartidos).

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