Ayúdale a hablar mejor

Responder siempre a los intentos de comunicación del niño y dirigirnos a él muy a menudo, sin reírnos de su jerga, son actitudes que le incitan a hablar más y a esforzarse para mejorar su pronunciación.

A apartir de los 3 años de vida el vocabulario de vuestro hijo va a continuar ampliándose hasta alcanzar cerca de las 1.000 palabras.

Ahora ya se arriesga a construir todo tipo de frases y por eso comete muchos fallos de sintaxis, además de los errores de pronunciación propios de su “lengua de trapo”.

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Es la época del “habla telegráfica”, resultado de pasar de la palabra a la frase insertando el verbo, pero prescindiendo todavía de artículos, preposiciones... Esta manera de hablar mejorará considerablemente hacia la mitad de este año.

También es el momento de la invención de palabras, que tanta gracia hace a los padres: “chuculara” (cuchara), “pama” (cama), “tubodelatatura” (cubo de la basura)... Éste es uno de los motivos por los que, a pesar de su gran avance lingüístico, aún hay ocasiones en las que sólo vosotros podéis entender a vuestro hijo.

Un esfuerzo conjunto

A esta edad todavía hay algunas letras que son difíciles de pronunciar para el pequeño, como la s, la z, la q, la ñ, la ll y la rr, y esto hace que de manera automática recurra a otras que ya domina. Sin agobiarle ni agobiaros por sus errores, es importante que practiquéis estas pautas para ayudarle a expresarse mejor:

  • No caigáis en la tentación de imitar su forma de hablar, porque esto puede ser perjudicial para su aprendizaje. El yogur no es el “togur” y la leche no es la “lete”.
  • Jamás os burléis ni os riáis de su mala pronunciación. Puede sentirse ofendido o avergonzado y optar por callarse y no decir nada.
  • Cuando pronuncie mal una palabra,corregidle, pero sin decirle que se ha equivocado, sino pronunciándola bien vosotros, muy despacito para que tome nota de ella. Así le enseñáis y evitáis que pierda confianza en sí mismo por equivocarse tan a menudo.
  • Ampliad sus frases telegráficas para que vayan siendo cada vez más elaboradas. Si os dice: “nene tere pan”, vosotros contestadle algo como: “¿Te apetece comer pan? Eso es porque tienes hambre”.
  • Hojead con él cuentos y libros ilustrados e id diciéndole el nombre de los objetos que aparecen en sus páginas. También es buena idea que le enseñéis canciones y poesías infantiles y que las repitáis con él, sonriendo, demostrándole lo bien que os lo estáis pasando. La unión de los conceptos afectivo y lúdico facilita cualquier proceso infantil de aprendizaje, y el del habla no es una excepción.
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