"Yo de mayor quiero ser..."

Al imaginarse lo que van a ser de mayores los niños se lo pasan genial, al tiempo que amplían sus intereses y sus relaciones.

Detrás de la frase: “yo de mayor quiero ser...” hay una gran dosis de entusiasmo e ilusión en el niño y mucha información acerca de sus gustos y preferencias.

A partir del momento en que la pronuncia, el pequeño inicia un camino en el que se detiene a observar a los adultos que le rodean, recapacita sobre lo que hacen y decide a quién le gustaría imitar.

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Según la IV Encuesta Nacional Española “¿Qué quieres ser de mayor?”, aplicada a más de 2.000 niños, la mayoría de los pequeños quieren ser futbolistas, bomberos, policías, capitanes de barco, ingenieros y superhéroes. Y las niñas, profesoras, veterinarias, actrices, cantantes, enfermeras y médicos.

Modelos sociales

Dada la edad de vuestro hijo, es normal que cada vez os haga preguntas más precisas sobre las personas y las actividades que acaparan su interés. Al mismo tiempo, ahora empiezan a multiplicarse para él los modelos sociales a los que parecerse.

Ya no se fija sólo en vosotros y en vuestros familiares, sino que está abierto a una influencia más amplia, por lo que es muy probable que elija como persona a la que parecerse a un profesor del colegio, al padre de su mejor amigo o a un personaje magnificado por la fama (futbolistas, cantantes...). Por este motivo debéis estar al tanto de sus elecciones y explicar a vuestro hijo lo que nunca debe copiar de su ser admirado y por qué razón.

Si además remarcáis los rasgos positivos de su ídolo e insistís en que las personas buenas también se equivocan, le enseñáis a ser comprensivo con él mismo y con los demás. Esto evitará que se hunda cuando algo le salga mal y que los seres a los que admira le decepcionen con facilidad.

Apoyar sí, inducir no

Es muy positivo que os mostréis interesados en los deseos de vuestro hijo con respecto a su futuro y que apoyéis y respetéis su elección, ya que esto le ayuda a mantenerse ilusionado.

Pensad que a través del juego “voy a ser como...” participa más del mundo que le rodea, lo que le hace más sociable. Además, imitando a unos y a otros se va entrenando para aprender a resolver pequeños conflictos, lo que le aporta seguridad y autonomía.

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Aunque a veces os cueste, evitad la tentación de decirle frases como “tú vas a ser profesor como papá, ¿verdad?”, porque podría vivirlo como que tiene que convertirse en una réplica vuestra, lo que le impediría fantasear con otras posibilidades, privándole de los beneficios que esto le reporta. Debéis dejar que perfile sus gustos él solito, para que el día de mañana no se confunda de profesión.

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