El baño, didáctico y ameno

El momento del baño puede ser una ocasión ideal para fortalecer los vínculos con vuestro hijo a través de la comunicación y el juego. Aprovechadlo para convertirlo en uno de los ratitos más agradables del día.

Bañar a vuestro hijo es mucho más que un simple acto de higiene: es un tiempo compartido que puede enriquecer vuestra relación considerablemente.

Mientras le enjabonáis, aprovechad para preguntarle qué tal le ha ido en la escuela, cómo se llaman sus amigos, cuáles son las tareas que más le gustan... Con estas cuestiones tan sencillas conseguís infinidad de cosas: le conocéis mejor, le transmitís confianza y la seguridad de que estáis siempre ahí para escucharle y aconsejarle, reforzáis su autoestima y le ayudáis a perfeccionar su lenguaje y su memoria, al incitarle a hablar y a repasar lo que ha hecho a lo largo del día.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Juegos y experimentos

Pero además, la bañera puede ser el escenario ideal para enseñar al pequeño un montón de cosas nuevas, a base de juegos y “experimentos”.

  • Pedidle que llene de agua una botella de plástico y que la meta en la bañera. Así verá que se hunde. Después, animadle a vaciarla y a soltarla otra vez, para que vea que en esta ocasión, al pesar menos, flota. Al llenar y vaciar objetos también aprende a distinguir entre mucho y poco, pesado y ligero, dentro y fuera...
  • Para favorecer su motricidad podéis enseñarle a verter el agua de una botella a un vaso sin derramarla.
  • Dedicad unos minutos a enseñarle los nombres de esas partes del cuerpo que aún no se sabe: ombligo, talón, tobillo, nuca...
  • Dentro del agua también podéis fomentar su afición a la lectura, con cuentos y letras de plástico.

    Aseo personal

    Antes de sacar a vuestro hijo del agua, recordadle la importancia de la higiene personal y cómo llevarla a cabo. Enseñadle a echarse un poco de jabón en la esponja y a pasársela por todas las zonas a las que tenga fácil acceso. Insistid en que siga siempre el mismo orden, para que no se olvide de ninguna, y explicadle que la cabeza debe dejarla para el final, para no enfriarse.

    Por ahora tendréis que echarle una mano para que se lave bien, pero es muy bueno que vaya concienciándose de la importancia de la higiene personal y que vaya practicando. Esto le ayudará a ser un poco más autónomo.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo