De 4 a 6 años: Ya tiene sus amigos preferidos

El niño ya es mucho más maduro a nivel emocional y social. Sabe escuchar, obedecer y posponer sus deseos y es capaz de negociar con su amigo (“primero vamos a los columpios y luego al tobogán, ¿vale?”). Y aunque se enfaden, han aprendido a hacer las paces, con lo que el tiempo de juego armonioso se alarga.

Es habitual que ahora el pequeño se aburra cuando no está con amigos de su edad y que le encante quedarse jugando a la salida del colegio y eche de menos a sus compañeros cuando está de vacaciones. Aún así, hay niños que se relacionan bien en el cole pero no muestran interés por llevar amigos a casa. La razón suele ser que para ellos el día escolar es agotador y necesitan tener un tiempo tranquilo para asimilar las experiencias.

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Por otra parte, es probable que a esta edad tu hijo ya tenga uno o dos amigos preferidos, aunque también puede ser que cambie de compañeros a menudo. Esta diferente forma de relacionarse puede ir dándote una idea de su carácter: si tiene muchos amigos, que además van variando, es probable que vaya a ser una persona abierta.

En cambio, si tiene sólo un amigo fiel, o como mucho dos, lo más probable es que sea tímido y algo introvertido. Si es el caso de tu hijo, no le fuerces a relacionarse; la timidez es un rasgo de carácter innato y lo que menos necesita un niño tímido es presión (se encerraría en sí mismo).

En su lugar, ofrécele estímulos y apoyo, ve con él al parque a menudo y enséñale a entablar contacto (pregunta a otros niños: “¿le dejáis jugar con vosotros?”). Viéndote actuar aprenderá a hacerlo. Y de vez en cuando invita a amigos a casa: a base de experiencias positivas irá superando su timidez.

Se trata, en definitiva, de favorecer el contacto de tu pequeño con otros niños para que, sea tímido o extrovertido, vaya descubriendo el placer de relacionarse con los demás. Esta será la base para que en el futuro se convierta en un adulto más sociable, lo que sin duda le hará más feliz.

Así puedes ayudarle

  • Escúchale. Ahora las interacciones son más complejas y el niño puede sentirse solo, o pensar que sus amigos no le hacen caso... Escúchale y resalta sus sentimientos más que los hechos (“veo que estás dolido porque te han dejado de lado”). Si empatizas con él se entenderá mejor a sí mismo y a los demás.
  • Enséñale a “pedir perdón”. Más que enseñarle esta frase, que para él es algo vacío, explícale con palabras que él pueda entender cómo se siente el amiguito con el que ha discutido. Es probable que corra a consolar al otro niño dándole su juguete.
  • Fomenta los ratos de juego. Son más positivos para su sociabilidad que los que pasa delante del ordenador o la tele.
  • No te agobies si riñe con su amigo. Estas riñas son parte del aprendizaje de las relaciones sociales. No actúes de juez y escucha a cada uno: muchas veces así se calman.
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