Haciendo amigos

El bebé llega al mundo provisto de la capacidad para convertirse en un ser social. Durante sus primeros cinco años, con tu ayuda, irá aprendiendo a desarrollar esta capacidad y a relacionarse con otras personas.

de 0 a 1 año: Las primeras muestras de sociabilidad

Tu bebé es sociable desde que nace. Por eso cuando en el paritorio lo ponen sobre tu pecho, sus ojos se quedan fijos en tu rostro: aún no ve con nitidez, pero la cara humana –sobre todo la tuya– es ya la imagen que más le atrae. Además, a las pocas horas es probable que si le sacas la lengua te imite, demostrando que ya posee capacidad para relacionarse.

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Desarrollar esa capacidad le llevará tiempo, pero en este proceso son esenciales los primeros años, especialmente el primero, en el que se forma la base de sus habilidades sociales. Y el elemento más determinante en este sentido eres tú, ya que el modo en que te relacionas con él le enseña quién es y le proporciona el modelo para relacionarse con otras personas.

Desde el principio, cuando respondes a sus necesidades y cuando le hablas y abrazas, tu bebé se siente querido, una sensación que contribuirá a hacer de él una persona segura y confiada.

A la sexta semana aparece su primera sonrisa y, aunque aún no es un gesto selectivo (sonríe también a su peluche o a la pared), es más duradero cuando tú estás con él. Y es que en estos meses tu hijo está en estrecha sintonía contigo, tanta que se vive a sí mismo como parte tuya. Poco a poco, sin embargo, va empezando a descubrir su cuerpo y comienza a intuir que él es una persona independiente de ti, un descubrimiento que será el primer paso para abrirse al mundo que os rodea.

En esta época ya os sonríe a tu padre y a ti, balbucea, agita sus brazos para pedir contacto...Hacia el octavo mes se produce un paréntesis en este proceso de apertura: es la fase del miedo a los extraños, que coincide con el punto máximo de apego a su mamá e indica lo fuerte que es el vínculo que os une. Eso sí, en esta etapa hay niños que se asustan de los adultos pero muestran interés por otros bebés.

Si a tu hijo le ocurre, es muy probable que de mayor vaya a ser comunicativo. Si, por el contrario, se retrae también ante otros bebés, quizá vaya a ser tímido. Y si no les presta atención, puede que todavía sea algo inmaduro a nivel social. Tranquila, todo llegará.

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Así puedes ayudarle:

  • Mímale mucho. Abrazos, besos, cosquillas... Desde el principio tu hijo necesita tu contacto para sentirse seguro.
  • Háblale. Cuéntale lo que haces, nómbrale las distintas partes de su cuerpo y los alimentos que vaya conociendo...
  • Juega con él. Son muy positivos los juegos que le enseñan la reciprocidad de las relaciones, como dar y recibir un juguete, el cucú-tras, esconderte para que él te busque...
  • Mantén una actitud abierta. Si alguien le dice algo, responde, sonríe... Ver que te agrada le tranquilizará.
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