Tecnoniños

La televisión, las consolas, el ordenador, Internet... pueden favorecer mucho el desarrollo de los peques, siempre que los padres vigilen que se utilicen bien.

Para muchos de nosotros, de pequeños, la tecnología consistía en una televisión con dos canales, un teléfono fijo y, con un poco de suerte, un aparato de vídeo compartido en casa. Pero lo que entonces considerábamos casi ciencia ficción es ahora parte de nuestra vida.Está claro que la revolución tecnológica es imparable.

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Hoy en día, en España, el 66% de las familias tiene ordenador y el 93,5%, teléfono móvil. Y según los resultados del último Eurobarómetro, el 75% de los niños europeos acceden regularmente a Internet desde los 6 años. Tal y como apunta el Defensor del Menor, Arturo Canalda, es muy importante reducir la brecha digital entre padres e hijos, porque así se pueden entender y atajar los problemas derivados del uso de la tecnología.

‘Gadgets’ desde la cuna

Actualmente, en la lista de las cosas que compramos para nuestro recién nacido no se nos olvidan las electrónicas: intercomunicadores para saber si el niño está bien mientras duerme, luces que brillan más o menos en función de la hora del día, termómetros digitales… Pero la revolución tecnológica no se queda ahí, también ha influido en el tipo de juguetes que ofrecemos a nuestros pequeños.

El uso habitual de botones, teclas y pantallas ayuda a los niños a adaptarse al mundo tecnológico en el que vivimos. Y además, a los peques, que quieren imitar a su papá y su mamá en todo, les encanta que estos juguetes se parezcan cada vez más a los “gadgets” que usamos los adultos.

Una herramienta eficaz

Las tecnologías pueden reportar muchos beneficios a los niños si se hace un uso responsable de ellas.Así, los psicólogos afirman que a partir de los 3 años la televisión es una buena herramienta para ayudar al niño a reforzar su yo (puede subir y bajar el volumen con el mando, pedir a sus padres que le pongan otra cosa si lo que está viendo no le gusta...) y también para fijar o ampliar los conocimientos que ya tiene aprendidos (colores, números, partes del cuerpo…).

A medida que va creciendo, si elegimos bien los programas que puede ver, la tele da al niño la oportunidad de ver y descubrir cosas que físicamente no están a su alcance: desde animales exóticos hasta países lejanos. Todo ello hará que el pequeño tenga una actitud más abierta hacia el mundo que le rodea, sobre todo cuando a partir de los 5 o 6 años empiece a distinguir entre lo que es realidad y lo que es ficción.

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