Averigua por qué no quiere ir a la guardería

La mayoría de los niños se adaptan bien a la escuela infantil, pero hay algunos pequeños a los que les cuesta muchísimo. Ciertas conductas pueden ser indicio de que existe algún problema.

Hoy en día la escuela infantil es una de las opciones más habituales para el cuidado de los niños.

Visto desde la perspectiva del pequeño, la edad idónea para entrar en una guardería sería entre los 18 y los 24 meses, porque en este momento ya tiene interés por estar con otros niños, mientras que antes se centra principalmente en su mamá o en su cuidadora.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Sin embargo, si llevas a tu hijo a la guardería antes de esa edad (porque tu situación laboral lo hace necesario o por cualquier otro motivo), no te agobies pensando si esta decisión puede ser negativa para él, porque no lo es.

Está demostrado que compartir con las educadoras los cuidados del niño no afecta al vínculo materno-filial. De hecho, las relaciones afectivas entre las madres que trabajan fuera del hogar y sus bebés no son menos estables ni menos íntimas que las que tienen las madres que se quedan en casa. Incluso diversos estudios indican que la asistencia a una escuela infantil proporciona al niño mayores habilidades cognitivas, sociales y lingüísticas.

Eso sí, todo depende de la calidad del centro y de la atención y sensibilidad de los educadores hacia los pequeños. Además, influyen también la madurez y el carácter del niño. Y, aunque la mayoría se adaptan bien, hay algunos que no lo logran fácilmente. Suelen ser una minoría, pero es esencial saber reconocer las señales y buscar la solución más adecuada en cada caso.

Las reacciones habituales

A la mayoría de los niños les cuesta empezar una segunda vida fuera del seno familiar. Incluso puede que en las primeras semanas de guardería vayan felices y que al cabo de un tiempo se muestren reacios a ir. Si tu hijo está en alguna de estas situaciones, es normal que durante un tiempo tenga reacciones como éstas:

  • Se agarra fuertemente a ti o llora cuando vas a marcharte. Si lo has vivido sabrás lo desgarrador que resulta, pero en muchos casos estas reacciones son para él su forma de decirte adiós y hacer la transición de estar contigo a quedarse con otra persona. Si al ratito se tranquiliza y luego se pasa el resto del día jugando y contento, quédate tranquila: está a gusto en el centro, es el momento de despedirse de ti lo que le cuesta.
  • Se aferra a una de sus educadoras. Es normal que lo haga: ten en cuenta que para él es un punto de apoyo al que recurrirá mientras se sienta inseguro, pero a medida que vaya cogiendo confianza se irá soltando y se volverá cada vez más independiente y autónomo.
  • Insiste en llevarse a la guardería su muñeco, su peluche, su pañuelo... No se lo impidas. Es su objeto de consuelo, que hace de puente entre su casa y la escuela infantil, y lo necesita para sentirse seguro.
  • Muestra algún retroceso en su desarrollo. No es extraño que durante un tiempo recupere conductas que ya tenía superadas, como pedir el chupete o el biberón, temer a la oscuridad, negarse a ir a la cama...
  • Llora cuando vuelves a recogerle. Su actitud demuestra que tu ausencia le ha dolido y, aunque probablemente se lo haya pasado bien, algunas cosas (estar con otros niños, compartir educadora, esperar turno...) le habrán costado un cierto esfuerzo. Por eso al verte desahoga llorando todo el estrés que ha acumulado.
    Publicidad - Sigue leyendo debajo

    Lo habitual es que a los pocos días o semanas estas reacciones desaparezcan, así que no te preocupes y mantén una actitud comprensiva y paciente. Fíjate en otros indicadores que son más fiables para saber si tu hijo se está adaptando bien a la guardería, como su actitud general (¿lo ves bien y juguetón?); su relación con su educadora (¿se alegra de verla y va a su encuentro?) y la información que ella te da al final del día (si ha comido bien, si ha jugado feliz...).

    Y, por supuesto, tu propia intuición (al fin y al cabo, tú eres quien mejor le conoce). Si todo está en orden, no te preocupes: los pequeños problemillas desaparecerán en breve.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo