"¡Ah, ya me acuerdo!"

“En el zoo había elefantes”, “la abuela me dio galletas”, “antes de comer hay que lavarse las manos”... Tu hijo ya recuerda un montón de cosas, pero ¿qué puedes hacer tú para mejorar su memoria?

El niño de 3 años recuerda más de lo que parece, pero no puede expresarlo porque le faltan palabras. Si le preguntamos si ha comido kiwis sin enseñarle ninguno no sabrá qué decir, y no porque no se acuerde, sino porque aún no ha memorizado este nombre tan raro.

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A esta edad el pequeño recordará las cosas que más le han impresionado. Se acordará tanto de los regalos que le hicieron los Reyes Magos como de un perro enorme que le asustó.
También es capaz de recordar a qué ha jugado en el cole, pero aún no sabe qué hizo antes y qué después. Esto significa que todavía no tiene memoria explícita, que es la que permite recordar el orden de las cosas.

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Para recordar hay que seleccionar, elegir qué se recuerda y qué no. Curiosamente, la atención del niño es distinta a la del adulto y selecciona cosas diferentes. Así, en el zoo, al pequeño puede impresionarle más dar de comer a los patos que los elefantes, que atraen más a los adultos.

Además, su memoria también es anecdótica, lo que le lleva a hacer asociaciones “extrañas”. Por eso es muy probable que si el médico que le vacunó tenía barba, coja miedo a todos los hombres barbudos.

La memoria de tu hijo se sustenta en gran medida sobre las rutinas. Para él el mundo es confuso y el hecho de que las cosas se repitan siempre del mismo modo hace que se sienta seguro. Por eso le gusta tanto ver los mismos dibujos una y otra vez, porque sabe qué va a pasar en cada momento y eso le da tranquilidad. La repetición de las cosas, además, hace más fácil su memorización.

Juegos de memoria

Además de darle alimentos ricos en fósforo (pescado, legumbres, queso...), que potencian la memoria, hay muchos juegos que puedes emplear para ayudar a tu hijo a recordar más:

  • Hazle encargos sencillos, como que te recuerde algo de lo que tenéis que comprar cuando vayáis al súper.
  • Aficiónale a las rimas. Los poemas y las canciones son más fáciles de retener que la prosa.
  • Mira fotos con él. Este entretenimiento le ayudará a fijar en su mente los recuerdos más placenteros.
  • Anímale a dibujar algo que haya visto en la calle. Así le “obligas” a recordar y potencias su creatividad.

    Lo importante es que estimules la memoria de tu hijo de forma lúdica, reforzando sus aciertos y minimizando sus fallos. Así, cada día recordará más.

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