Le ha dado por robar

Un día, un lápiz; otro, unos cromos; al siguiente, un estuche... El caso es que no hay día que tu hijo no vuelva a casa con un “botín” en el bolsillo. Te damos algunos consejos para corregir esta conducta.

Los niños de esta edad no roban por el valor material de las cosas, sino porque están intentando llamar la atención de sus mayores. Sus pequeños robos también pueden deberse a que están pasando por una situación difícil y de esta forma expresan su malestar.

No hay que olvidar que los niños de 5 años siguen probando sus límites constantemente y robar puede ser una forma de tensar la cuerda, a ver hasta dónde pueden llegar.

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Hay que hablar con él

En cualquier caso debemos pararles los pies enseguida, para que no sigan apropiándose de lo ajeno. ¿Cómo? Dedicándoles más tiempo a diario, dialogando con ellos para intentar que nos cuenten lo que les preocupa y explicándoles claramente que no pueden ir por ahí quitando cosas a la gente.

“El niño debe aprender a respetar a los demás y lo que es de los demás, igual que éstos deben respetarle a él y a sus pertenencias”, dice el asesor familiar Pedro Pablo Sacristán. Y es que el pequeño sólo puede asimilar que los demás tienen los mismos derechos que él si aprende a distinguir lo propio de lo ajeno.

Para erradicar este mal comportamiento es básico que el niño sufra las consecuencias de sus actos. Pedro Pablo Sacristán aconseja que por cada cosa que el niño quite, además de devolverlas todas, tiene que regalar algo suyo. Y si reincide, que ese “algo” lo elijan sus padres, no él. Aplicar estas normas con cariño, pero con firmeza, evitará que vuelva a caer en la tentación.

Si alguna vez le pillamos con las “manos en la masa” debemos mantener la calma y decirle algo como “has cogido una cosa que no es tuya, pero como eres bueno, vas a devolverla”. Nuestro mensaje positivo le hará reflexionar sobre su actitud mucho más que un castigo, un manotazo o un grito.

Es muy importante no llamarle la atención delante de otras personas, porque esto es precisamente lo que va buscando con sus robos: ser la estrella de la función. Es comprensible que los padres se avergüencen de lo que hace su hijo, pero deben evitar dar demasiada importancia al hecho.

No a las etiquetas

Tampoco es aconsejable calificar al pequeño de “ladrón”. Y es que “poner a alguien la etiqueta de algo es condenarle a que lo sea, porque tendemos a identificarnos con lo que nos llaman”, explica nuestro asesor.

Alabar al pequeño por ir abandonando su manía le hará ver que sus padres siguen confiando en él y esto le quitará la necesidad de robar para sentirse valorado por ellos.

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