Primeros juegos de mesa

Cada día es más hábil, está más atento... Tu pequeño ya puede disfrutar con juegos que le “obligan” a sentarse a la mesa. Y es muy bueno que se aficione a ellos.

Desde hace muchos meses tu hijo ya es capaz de realizar todos los movimientos posibles con las manos.

Sin embargo, el control de éstos aún es muy burdo: para conseguir soltura necesita practicarlos una y otra vez, algo que consigue gracias a los juegos de mesa más sencillos, tales como puzzles, encajables, manualidades... Estos juegos también contribuyen al desarrollo de su creatividad, su memoria y su orientación espacial.

Los más aconsejables

Aunque la capacidad de concentración de tu hijo ha mejorado, aún es muy breve. Conseguir que dedique más de 10 minutos a una misma actividad es difícil, pero también innecesario, porque alternando unos juegos con otros se concentra mejor y su abanico de aprendizajes se amplía. Los juegos de mesa más recomendables para su edad son:

  • Puzzles de cuatro o cinco piezas. Le permiten ejercitar la habilidad de coger, además de desarrollar su orientación espacial, su capacidad de observación y de análisis y, por supuesto, su imaginación.
  • Manualidades. Tienen que ser muy sencillas: garabatear hojas, rasgar papel, pegar pegatinas... También puede hacer un collar ensartando macarrones en una hebra de lana (siempre bajo tu constante vigilancia).
  • Juegos de asociación y memoria. Deben contar con pocos elementos y con dibujos muy sencillos de identificar para el pequeño.
  • Juegos de preescritura. Son fichas de papel en las que el niño debe seguir unos caminos trazados con pintura de dedos o ceras gordas.

    Los juegos que citamos a continuación pueden ser “de alfombra”, pero a partir de ahora procura que tu hijo los utilice encima de una mesa. Limitar su espacio le ayuda a concentrarse.

    • Encajables. Tanto con los tridimensionales como con los planos, el niño entrena su habilidad manual.
    • Apilables. Vasos que encajan unos dentro de otros y que colocados boca abajo se apilan y forman una torre, o aros que hay que meter en un pivote. Distrayéndose con ellos tu hijo aprenderá a organizar por tamaños.
    • Construcciones. Al practicar con ellas ganará destreza manual e irá haciendo torres cada vez más altas, un logro que le subirá la autoestima.

      Bajo tu supervisión

      Un momento muy adecuado para que tu hijo se entretenga con estos juegos es un poco antes de irse a la cama, ya que estarse quieto y concentrado le facilitará la conciliación del sueño.
      En cualquier caso, para evitar sustos, siempre que tu hijo maneje elementos menudos debes estar con él, por si se lleva alguno a la boca. Además, el pegamento, las ceras, la pintura de dedos y la plastilina deben ser atóxicos. Y las tijeras, sin punta, de plástico y de las que sólo cortan papel.

      Publicidad - Sigue leyendo debajo