Cómo enseñar a tu hijo a decir que no y argumentar sus motivos

Cuando nos responden, siempre que lo hagan con respeto, están poniendo en práctica su juicio crítico y su independencia. Por tanto, es importante que les enseñemos a ponerse en su sitio, pero de la forma adecuada.

Niño y padre dialogando
Getty Images

Como padres debemos procurar que nuestros hijos nos obedezcan, sean educados, tengan las menos rabietas posibles, no sean rebeldes ni respondones… Sin embargo, este último punto, que tiene evidentes contras en la vida de los padres y en la convivencia en casa, también tiene sus pros en el futuro de los niños. Y es que los niños rebeldes y contestones, según un estudio publicado en Developmental Psychology, tienden a convertirse en adultos con éxito en la vida.

Cuando nuestros hijos se revelan en contra de nuestras imposiciones solemos regañarles al pensar que están teniendo un comportamiento rebelde y no tenemos en cuenta que están expresando su desacuerdo con nuestra resolución. Es decir, están ejerciendo su autonomía e independencia y están poniendo en práctica su pensamiento crítico. Por supuesto, no todo vale. Nuestros hijos han de aprender a decir que no argumentando su negativa y evitando caer en faltas de respeto como gritar o insultar. Y mucho menos tener un comportamiento violento. Este tipo de reacciones no las debemos consentir bajo ningún concepto.

Enseñar a nuestros hijos a decir que no también conlleva escuchar de vez en cuando un negativa que no nos guste, sin embargo, debemos preguntarnos en qué tipo de adulto queremos que se conviertan: en una persona sumisa incapaz de dar su opinión y mostrar su desacuerdo o una persona que, con respeto, es capaz de ponerse en su sitio cuando hace falta. Para convertirse en una persona con personalidad capaz de decir que “no” a cualquiera cuando la situación lo requiera, debemos enseñarle a mostrar su desacuerdo desde pequeño.

Cómo actuar ante las negativas de los niños

Teniendo en cuenta que hay cuestiones en las que los padres debemos establecer límites y un “no” por respuesta no es una posibilidad, sí que debemos estar abiertos a negociar otras circunstancias para enseñar a nuestro hijo a mostrar su desacuerdo con algo. Es importante que siempre que quiera negarse a nosotros, lo haga con respeto. En este sentido, hemos de enseñarle a poner en práctica su autocontrol, como por ejemplo, con el juego de 'la caja de la rabia'. Debemos mostrarle que las formas en que se dicen las cosas son casi tan importantes que lo que se dice y que, si no expresamos nuestras opiniones con respeto, perderemos la razón y no conseguiremos nuestro objetivo. Para ello, si veis que la situación se os está yendo de las manos, daros unos minutos hasta que todos estéis calmados y podáis dialogar.


Debemos también demostrarles que respetamos su punto de vista y que lo tenemos en cuenta, además de darles argumentos sobre por qué hemos tomado una decisión u otra (teniendo en cuenta que hay veces que nuestro “no” es “no” y punto, pero esto se da en casos muy concretos). De esta manera, él también aprenderá a argumentar su desacuerdo. Hay veces que podremos ceder si nuestro hijo nos convence y otras que tendremos que mantenernos firmes, aunque si se lo explicamos tranquilamente acabará por entender el porqué. Hemos de tener en cuenta que nuestros hijos aprenden en gran medida por imitación, y si queremos que sean personas pacientes, abiertas y dispuestas a ceder de vez en cuando nosotros también debemos comportarnos como tal.

Poco a poco irá aprendiendo que tiene derecho a tener sus propios pensamientos y opiniones y a expresarlas adecuadamente, un ejercicio que sin duda le será imprescindible en el colegio, en el instituto, en la Universidad y en su futuro trabajo.

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