Los niños no deben usar los móviles solos si tienen menos de 12 años

Te damos diez razones para que controles el uso que hacen tus hijos de los nuevos dispositivos y para que evites que los utilicen de forma excesiva.

Niño jugando con smartphone
Getty Images

Cada vez somos más dependientes de los móviles y las tablets y hemos llegado a un punto en el que no podemos imaginarnos nuestra vida sin ellas. Lo más preocupante es que estamos transmitiendo esta dependencia a nuestros hijos, que cada vez tienen contacto con los dispositivos electrónicos más temprano y no es extraño que les dejemos a los niños pequeños las tablets o nuestro propio móvil. Esta situación se extrapola a todos los países desarrollados y genera preocupación y dudas en la mente de los padres, que no saben cuándo pueden brindar a sus hijos el acceso a estas tecnologías y mucho menos, cuándo pueden darles su primer dispositivo propio.

Ante tal incertidumbre, la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría trata de dar luz a estos padres desinformados y establece 10 motivos por los que los niños menores de 12 años no deberían utilizar estos aparatos sin supervisión. Además, cabe destacar que para la entidad los bebés de menos de 2 años no deberían tener ningún tipo de contacto con las nuevas pantallas, que el uso de los niños de entre 3 y 5 años no debería superar una hora diaria y que el de los niños y adolescentes de 6 a 18 años no debería superar las dos horas al día.

En este sentido, María Angustias Salmerón Ruiz, pediatra y experta en nuevas tecnologías de la AEP, coincide en que en bebés de 0 a 2 años “el uso de las nuevas tecnologías debería ser nulo”, tal y como lo expresó en el 64º Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

10 motivos para limitar el uso de móviles en niños menores de 12

1. La sobreexposición a la tecnología en edades tempranas (cerebro en desarrollo) está asociada con un déficit de atención, retrasos cognitivos, problemas de aprendizaje, impulsividad y problemas de autocontrol.

2. El movimiento potencia la capacidad de atención y aprendizaje. Por tanto, el uso de la tecnología, al limitar el movimiento de la persona, puede causar un desarrollo más lento, desembocando en problemas académicos, de alfabetización, de atención…

3. El uso de dispositivos electrónicos es una actividad sedentaria que puede desembocar, si se utiliza en detrimento de otras actividades más saludables como el deporte, en obesidad infantil.

4. Está demostrado que el uso de estos dispositivos antes de dormir afecta negativamente al sueño. La Asociación Española de Pediatría aconseja que los niños no utilicen las nuevas pantallas una hora antes de irse a la cama (por lo menos).

5. Estudios demuestran que el uso excesivo de las nuevas tecnologías se asocia con el aumento de las tasas de depresión y ansiedad infantil, problemas de conducta, psicosis y trastornos de personalidad y afectivos.

6. El acceso de los niños en edades tempranas a contenidos violentos tales como los que aparecen en videojuegos como Grand Theft Auto pueden volver su conducta violenta y agresiva. Recordemos una de las principales formas por las que los niños aprenden es por imitación.

7. La exposición excesiva a estas pantallas puede desembocar en problemas de concentración y afectar negativamente a la memoria de los niños, además de contribuir al desarrollo de problemas de atención.

8. Una exposición abusiva a las nuevas pantallas y a sus contenidos puede desembocar en adicciones.

9. La radiación que emiten los teléfonos aumenta el riesgo de contraer enfermedades según un estudio de la Organización Mundial de la Salud.

10. Las nuevas pantallas permiten el acceso a internet, fuente de peligros tales como la sobreexposición en redes sociales, cyber bullying, abusos, grooming…

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