Neuroeducación: ¿en qué consiste y cuáles son sus beneficios?

La neuroeducación es una disciplina que combina diferentes ramas de la neurociencia con la educación para dar con las técnicas de enseñanza que mejor se adaptan a cada niño.

Niños en el colegio
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Tal y como explica el Instituto Superior De Estudios Psicológicos en su página web, la neuroeducación es “una disciplina que promueve la integración entre las ciencias de la educación y la neurología donde educadores y neurocientíficos desarrollan disciplinas como la psicología, la neurociencia, la educación y la ciencia cognitiva”. Esto se traduce en una mejora de los métodos de enseñanza y en los programas educativos.

La neuroeducación, por tanto, combina las ciencias de la educación con la medicina y la psicología para realizar una enseñanza que tenga en cuenta cómo funciona la mente de cada niño, es decir, cómo aprende su cerebro, analizando sus emociones y necesidades para así motivarlas a través de una educación adaptada a él y, por tanto, más efectiva.

A través de la neuroeducación también se enseña a las personas (en este caso a los niños) a identificar sus emociones para saber gestionarlas y no reaccionar de forma impulsiva. La gestión de las emociones es una herramienta muy útil para potenciar el aprendizaje. Además, al analizar cómo funciona el cerebro de cada niño, esta disciplina permite identificar posibles causas neurológicas que pueden derivar en fracaso escolar, como por ejemplo la dislexia y, a tiempo, proporcionar aquellos métodos que mejor se adapten a las necesidades especiales y que refuercen aquellos aspectos en los que flaquean.

En conclusión, este método consiste en configurar el aprendizaje de la forma que mejor se adapte al desarrollo del cerebro de cada niño. Además, al ser un método multidisciplinar, se puede aplicar en diferentes materias.

La clave de la neuroeducación consiste en saber despertar curiosidad en los alumnos

Una de las claves de la neuroeducación es saber despertar el interés de los alumnos a través de la curiosidad. No se trata de aprender repitiendo un mismo concepto una y otra vez, sino buscar una forma amena de que el niño aprenda ese concepto interesándose por él. Hacer que lo que se enseña sea curioso, interesante y sorprenda facilita su posterior memorización y aprendizaje.

La neuroeducación en los colegios y en las casas

La aplicación de la neurociencia en las aulas debe atender a la diversidad y a la singularidad de cada estudiante, para ello se requiere de un profesional que se haya formado específicamente en la neurociencia, habiendo estudiado, por tanto, neurología, psicología, pedagogía o psicología infantil. Este profesional ha de saber identificar cómo lee y aprende el cerebro de cada estudiante. Por otro lado, el ambiente también es un factor clave en la neuroeducación (la luz, los espacios, la decoración...).

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Para aplicar la neuroeducación en los hogares existen dos vías: por un lado, podemos hablar con los profesionales de los colegios (si es que en el colegio de tus hijos se utiliza dicho método) para que nos brinden las claves de cómo ponerlo en práctica con tus hijos en casa. Por otro, también podemos formarnos a través de libros que hablan específicamente de esta técnica educativa y de cómo aplicarla.

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