Marie Kondo puede ayudarte a enseñar a tus hijos a ser ordenados

La popular youtuber ha popularizado el orden en todo el mundo y ahora su método te puede echar un cable para que tus hijos aprendan a ser más ordenados.

Juguetes de niño desordenados
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Si eres de las que te ves incapaz de tener tu casa ordenada porque no das abasto con los niños y no hay manera de tenerlo todo en su sitio, sigue leyendo. Existe una forma que permite tener el hogar lo más organizado posible y es enseñando a tus pequeños a tener sus cosas más ordenadas. ¿Cómo? Con el método Marie Kondo.

Marie Kondo es una escritora japonesa que desde hace unos años es una de las mayores influencers del mundo gracias a que en sus libros, 'La Magia del Orden' y 'La Felicidad después del Orden', con los que lleva vendidos casi cuatro millones de copias en treinta y tres países, proporciona consejos útiles para mantener el orden en el hogar y optimizar los espacios. De hecho, en 2015, la revista Time la incluyó en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo, siendo la única japonesa la lista, además del escritor Haruki Murakami.

Tal fue el éxito que obtuvo a través de sus obras, que incluso Netflix se fijó en ella para hacer una serie en la que la japonesa ayuda a familias a ordenar su hogar, "A Ordenar con Marie Kondo". Su método, denominado KonMari, combina la filosofía oriental, el feng shui y el coaching inspiracional.

Para ella, el orden exterior influye y proyecta el orden interior de las personas. Además, la escritora tiene una máxima: la clave del orden reside en deshacernos de lo que no necesitamos.

5 claves para lograr el orden en el hogar que puedes enseñar a tus hijos

Deshacerte de lo que no necesitas: como ya hemos comentado, para Marie Kondo es fundamental que dispongamos solo de los objetos de los que hacemos uso. Di adiós a la ropa que no usas, a los libros que no has leído y que no vas a leer, a los papeles que guardas por si algún día te sirven aunque sabes que nunca los vas a utilizar y, respecto a tus hijos, incúlcales este mismo truco con sus juguetes. Siéntate con él y analiza los juguetes que usa y aquellos que tan solo ocupan espacio y, juntos, deshaceros de estos segundos. Además, los podréis donar a niños que realmente lo necesiten, potenciando el lado solidario de tu hijo.

Consérvalo solo si te hace feliz: a veces nos cuesta deshacernos de algunos objetos porque les hemos cogido un cariño ilógico. Hay que diferenciar entre aquellos recuerdos que nos hacen felices, aquellos que realmente nos hacen sentir bien de aquellos que mantenemos sin saber por qué y que además no tienen utilidad. Esta misma premisa hay que transmitirla a los peques de la casa para que no cojan nuestras malas costumbres. Marie Kondo nos dice: “Nosotros vivimos en el presente. No importa cuán maravillosas hayan sido las cosas, no podemos vivir en el pasado. La alegría y la emoción que sentimos aquí y ahora es más importante. Así que, una vez más, la manera de decidir qué conservar es tomar cada objeto y preguntarte: “¿Esto me hace feliz?””.

Si tardas más de 5 segundo en decidir si necesitas un objeto o no, no lo necesitas: cuando verdaderamente necesitamos algo lo sabemos al instante, es una decisión prácticamente inmediata, por lo que si te lo tienes que pensar mucho…es que no lo necesitas.

Ordenar las cosas por categorías: es decir, es más eficaz pedir a nuestros hijos que ordenen sus juguetes o su ropa, que pedirles que ordenen su habitación. A su vez, cada categoría (ropa) se debe organizar en subcategorías (ropa interior, partes de abajo, zapatos, calcetines…).

Conserva solo lo funcional: si tu hijo tiene un pantalón desgastado que le encanta, es su favorito y se lo pone todos los días porque se siente cómodo con él y, sin embargo, tiene otros en el armario prácticamente nuevos que no se pone nunca porque no le gustan o porque no se siente a gusto con ellos: deshazte de estos últimos.

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Beneficios de enseñar a los niños a ser ordenados

El desorden influye psicológicamente en las personas, ya sean niños o adultos, generando malestar. Buscar algo y no encontrarlo por falta de orden genera estrés, impaciencia e incluso mal humor. Enseñar a los niños a ser ordenados con sus cosas es una buena forma de hacerles responsables, de que sepan dónde está el objeto que quieren utilizar pues tiene un sitio concreto en el que se guarda. Además, saber organizar cosas externas, también ayuda a organizar la mente, las ideas. El orden puede ser muy útil en otros aspectos de su vida, por ejemplo, en sus tareas escolares, al estudiar, en su futuro trabajo...

Por otro lado, el desorden implica pérdida de atención: un lugar ordenado evita distracciones innecesarias y ayuda a la persona a concentrarse en lo que realmente busca, sin irse por las ramas. Esto es fundamental para los niños que están en pleno desarrollo de su capacidad de atención, que sin duda será fundamental para el resto de su vida. Por ejemplo, a corto plazo, en su rendimiento académico.

Es fundamental que ordenar se convierta en un hábito diario, de forma que acabe por convertirse en una acción inconsciente e inmediata. Las maratones de orden, según Marie Kondo, tienen efecto rebote.

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