Los niños que crecen en hogares bilingües desarrollan una mayor capacidad de atención

Y aprenden más rápido que aquellos que crecen en hogares en los que únicamente se habla un idioma.

Bebé gateando
Getty Images

Según un estudio elaborado por la Universidad de York (Toronto, Canadá), y publicado en la revista Developmental Science, crecer en hogares donde se hablan dos o más idiomas favorece el desarrollo cognitivo y la capacidad de atención de los niños en comparación con aquellos que se crían en familias que solo hablan una única lengua. Además, estas ventajas comienzan a ser tangibles a partir de los 6 meses de edad.

El estudio se ha realizado a partir de una serie de pruebas en bebés en las que se veía como aquellos que vivían en un ambiente bilingüe tenían “un mejor control de la atención y facilidad de aprendizaje”, según ha explicado Ellen Bialystok, coautora del estudio, en un comunicado.

La investigación ha demostrado que la diferencia entre crecer en un ambiente bilingüe o monolingüe no reside en la capacidad o mejora del lenguaje en sí mismo —por eso han realizado el estudio en bebés que no hablan—, sino en la atención que utilizan para entender el idioma. Los resultados han hecho pensar a los investigadores que vivir en entornos bilingües favorece el desarrollo de la capacidad de atención, que “es la base de todo proceso cognitivo”.

Para llevar a cabo el estudio, se ha contado con una muestra de niños de los cuales la mitad vivía en hogares bilingües y la otra mitad en hogares monolingües. Para analizar su capacidad de atención midieron el movimiento de los ojos de los pequeños al ver unas imágenes que aparecían en unas pantallas: los bebés estaban en la cuna mientras se les proyectaban distintas imágenes que iban apareciendo en partes distintas de una pantalla siguiendo siempre un mismo patrón (por ejemplo, salía una imagen en el centro, luego una a la izquierda, luego otra a la derecha y así sucesivamente).

Después de realizar esta primera prueba varias veces, se cambiaba el patrón de aparición de las imágenes. Los resultados del estudio demostraron que los niños que vivían en hogares bilingües aprendieron más rápido el nuevo patrón y fueron capaces de predecir dónde saldría la siguiente imagen en ambas situaciones, pues su ojo se dirigía al lugar donde iba a aparecer la imagen antes de que esto sucediera.

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