Cómo hacer que un niño preste más atención

Atentos porque vamos a hablar precisamente de eso, de la atención, de cuál es su relación con el aprendizaje y la educación y de qué manera se puede incentivar. ¡Y qué hacer cuando los niños la pierden!

cómo hacer que los niños presten más atención
pinstockGetty Images

¿Quién no se ha dejado las llaves por fuera en la puerta durante una o más noches ofreciendo la posibilidad de que alguien ajeno a la casa entre tranquilamente? ¿O por qué el profesor de nuestro hijo se queja de que el niño se distrae con el vuelo de una mosca? ¿O qué hace que no encontremos las gafas que llevamos en la cabeza? ¿Qué sucede para que en ocasiones no recordemos dónde hemos dejado aparcado el coche y nos volvamos locos buscándolo? Preguntas básicas para respuestas sencillas. Desde luego, la (dudosa) memoria juega un papel determinante en estas situaciones, pero sobre todo, es la falta de atención lo que origina percances en el día a día que van más allá de la anécdota o el descuido. ¿Cómo reeducarla si la hemos perdido y, sobre todo, cómo hacer que los niños se reencuentren con ella y no vean afectado su rendimiento escolar por la falta de atención?

Fracaso escolar y falta de atención

El psicólogo Luis López González propone en su libro 'Educar la atención', sistemas para entrenarla. Para este especialista en motivación emocional, la falta de concentración es un mal en auge avalado por datos, como que se advierte un incremento progresivo en los casos por trastorno de déficit de atención (TDA) y de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). A ello contribuye en buena parte la irrupción de los móviles y de otros dispositivos que presiden la vida cotidiana de los niños.

“Varias investigaciones científicas realizadas en los últimos cinco años señalan –según López González– que los niños que se someten a una educación estrictamente digital pierden capacidad de atención y, por consiguiente, también otras facultades mentales derivadas de ella, como la memoria, la abstracción, el cálculo y el análisis”.

¿Por qué un niño pierde el hilo?

Señala este psicólogo que “la atención es hija de la conciencia y esta necesita de tiempo, de espacio y de calma. Por eso, puede y debe educarse desde la infancia”. Procedamos, pues, a saber cómo se tiene que dar este paso inicial. Para empezar, es necesario diferenciar entre estar y ser atento. Estar atento es un primer avance, pero de lo que se trata es de serlo al final del camino. Porque la atención y la concentración, primas hermanas, son susceptibles de entrenarse, máxime desde que un niño comienza a entender su mundo. Este es uno de los temas clave que aborda este libro, ¿por qué los niños pierden de repente el hilo de la atención, ese que los mantiene unidos a un pupitre pero no a lo que escuchan o deberían aprender? ¿Por qué la desatención va unida al fracaso escolar?

Para fomentar la atención es bueno usar premios, nunca castigos

De una parte, hay que considerar que no todos los niños se distraen por las mismas causas, y que hay muchas tipificadas: las que tienen que ver con la percepción, es decir cuestiones ambientales (por ejemplo, que en el aula haya mucho ruido y para él sea un problema). También están las relacionadas con la identidad o los elementos emocionales (que esté apenado porque su mascota está enferma o ha llegado un nuevo hermano a casa que le quita protagonismo). Las causas que tienen que ver con la voluntad, algo que se relaciona con la madurez (a cierta edad, muchos niños ya saben que su obligación es no distraerse en clase, so pena de no enterarse bien). Y finalmente, la dosificación del esfuerzo y la programación de metas y objetivos (si atienden, entienden y aprenden, además de entretenerse).

¿Cómo ayudarles a estar atentos?

López González cita a otro psicólogo, Luis Miguel Echavarría, para dar una serie de recetas tendentes a incentivar la atención.

Priorizar el refuerzo positivo. Por terminar después una tarea, no se es peor que el resto. Lo importante es hacerla.
Poner unas normas. Por ejemplo, las cosas hay que hacerlas en un tiempo, antes del recreo o de la merienda en casa...
Marcar un calendario de actividades sencillas y que ellos mismos escriban lo que han aprendido (leer mejor, contar, un dibujo complicado...).
Recurrir a premios si se logra un objetivo. Nunca a castigos.
Que su lugar de aprendizaje no le distraiga, ya sea porque esté en una zona común, bulliciosa, con elementos disuasorios (una televisión, música...).
Dar un papel destacado a los niños con más déficit de atención, para que se concentren (poner la mesa, ayudar en la cocina...).
Valorar más la calidad que la cantidad.
Apuntar los progresos en un cuaderno (hoy el profe estaba contento, ayer no olvidaste leer...).
Trucos nemotécnicos sencillos para activar la memoria.
Supervisar y aplaudir sus progresos.

Manual del atento

El psicólogo Luis López González firma 'Educar la atención' (Plataforma Editorial), cuyo título contiene dos conceptos muy relacionados: la educación como vehículo, y la atención como objetivo a conseguir. Dice el autor que atender es prácticamente vivir, y que, igual que pasa con el pensamiento, “solo dejamos de atender cuando estamos dormidos”. De ahí la importancia de sacar todo el partido a esta capacidad.

Libro Educar la atención, de Luis López González
Plataforma Editorial

COMPRAR

Publicidad - Sigue leyendo debajo