Pudor por el desnudo en la infancia: cómo abordar la desnudez con los niños

"Con criterio, con naturalidad, sin histrionismo y sin forzar", según el psicólogo Javier Urra.

pudor infantil por estar desnudos
Getty Images

Mostrarse o no desnudos delante de los niños es un tema que genera bastante controversia. Algunos padres defienden que bajo ningún concepto uno se debe mostrar completamente desnudo delante de sus hijos, mientras otros opinan justamente lo contrario. Los expertos aconsejan buscar un punto intermedio respetando las preferencias de nuestros hijos.

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Es decir, si ellos se sienten cómodos viéndonos desnudos y nosotros también, no hay problema en mostrar nuestra desnudez con naturalidad. Si a los niños, les empieza a dar vergüenza, habrá que respetarlo e intentar no mostrar nuestro cuerpo desnudo completamente. Lo mismo ocurre al contrario. Llega un momento en la vida de nuestros hijos en el que les dará vergüenza que les veamos desnudos.

En este sentido, Javier Urra, doctor en Psicología y Ciencias de la Salud, explica “que si un niño o niña ya tiene una edad en que quiere entrar al baño solo y así lo explicita, debemos respetar sin provocar en él situaciones de dificultad o ansiedad”. Y es que, según Urra, “el pudor es algo propio de las personas humanas” y “se trata de una cuestión de intimidad, de vergüenza, de respeto a uno mismo”. Sin embargo, este pudor del que hablamos no existe desde el nacimiento del pequeño, sino que aparece de forma natural a partir de los 5 o 6 años.

Es muy probable que antes de que cumpla esa edad (a partir de los 2 años normalmente) el niño comience a tener curiosidad por su cuerpo y por las diferencias que ve con el nuestro y empiece a hacer preguntas. Tal y como aconseja Urra, “debemos contestar con absoluta naturalidad” y en un lenguaje que puedan entender.

Además, es fundamental “enseñar a nuestros hijos lo que es el respeto, a uno mismo y a los demás” y que “más allá de su propio cuerpo, está el cuerpo de otros niños y el de los adultos. Haremos bien, también, en indicar a nuestros niños que no han de admitir que nadie les toque sin su consentimiento. No se trata de inyectar miedo o generar paranoia, pero sí de que entiendan los riesgos que existen (también en la red)”, señala Javier Urra.

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Por otro lado, el psicólogo añade que “las etapas del desarrollo sexual infantil son apreciadas con normalidad por los padres, siendo que desde muy corta edad, a veces con el contacto, las caricias, apreciarán respuestas erotizadas, fisiológicas, y es que el niño va reconociéndose como ser sexual”. Y señala “que los niños requieren de un espacio, de una intimidad, de un respeto. Tiempo tendrán para decidir dónde y ante quién estar desnudos”.

También anima a los padres a “minimizar la preocupación cuando los niños observan desnudos a otros, o intentan tocarles, en conductas que podríamos definir como de `comprobación`”, aunque distingue “el juego entre niños donde hay claro consentimiento, de aquellos otros en los que se aprecia una relación de asimetría por edad, etc”, donde aconseja mostrar especial atención “pues se pueden iniciar conductas de violencia ejercida o padecida”.

En conclusión, las claves para Urra a la hora de abordar la desnudez con los niños son la “naturalidad, el respeto y la intimidad” sobre todo a partir de los 6 años y anima a los padres a no generar en sus hijos “sentimientos de vergüenza antinaturales o de culpabilidad ilógica. Por ejemplo, que un niño de corta edad corra desnudo por la casa no significa que sea un exhibicionista, o que se esconda debajo de la cama para ver qué hacen los padres no conlleva que sea un voyeurista”.

Por lo tanto, la forma de abordar la desnudez es "con criterio, con naturalidad, sin histrionismo y sin forzar”, concluye.

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