Cómo elegir el juguete perfecto para tus hijos

Lo que quieren los niños, lo que vosotros consideráis más apropiado, lo que dice la publicidad… ¡STOP! Dar con los juguetes perfectos es cuestión de sentido común (y de un poco de ayuda de los Reyes).

Cómo elegir el juguete perfecto para tus hijos
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Todos los niños adoran los juguetes, porque a través de ellos se divierten, aprenden y desarrollan su inteligencia y habilidades. Por ello conviene invertir tiempo en la compra, para que la elección sea la adecuada. Recuerda que un buen juguete ha de ser lúdico y pedagógico y que debe adaptarse a la edad, a la personalidad y a la etapa evolutiva del niño. Si estás en plenas ‘conversaciones’ con los Reyes Magos o Papá Noel, hay algunos ‘tips’ que puedes tener en cuenta para acertar.

1.Seguridad ante todo

    Es importante comprobar que sea un producto seguro, no te fíes de aquellos juguetes muy baratos sin envase ni etiqueta identificativa del fabricante, ni de los que carecen de sellos de calidad que los avalen. El marcado CE (Comunidad Europea) no es en sí mismo un sello de calidad. Es una forma de indicar que el fabricante da su palabra a las autoridades de que ha puesto los medios necesarios para el juguete sea seguro. Sobre todo si van destinados a niños menores de 36 meses, vigila que no tenga aristas ni piezas que se puedan desprender y tragar, asegúrate de que no es tóxico si lo chupa y si tiene cuerdas o correas, que estas sean lo bastante cortas como para no enrollarse a su cuello.

    2. ¿Cuántos juguetes son adecuados?

    Sabemos que resulta difícil no darles lo que piden, pero piénsalo: si les cubrimos de regalos, de alguna manera estamos matando esa ilusión que convierte la Navidad en un momento mágico del año. Hay que alimentar la emoción del niño, favorecer su entusiasmo y evitar que se sienta apático o frustrado porque no sabe qué pedir (por no mencionar las rabietas cuando no le traen lo que había pedido). Psicólogos y pediatras recomiendan poner límites a los obsequios de los Magos de Oriente, comenzando por la redacción de la carta. Por ejemplo, puedes explicarle que hay un máximo de regalos (tres podría ser una buena cifra) o que cada Rey Mago trae un único obsequio. También hay que saber gestionar las expectativas de los padres, en ocasiones más altas que las de los pequeños. Muchas veces, concederles todo lo que piden –incluso más de lo que piden– puede no estar alcance del bolsillo. Por eso los expertos aclaran que en la cantidad o en la cuantía económica de los regalos no está la felicidad.

    3.Enseñar a compartir

    Antes de que tu hijo reciba los regalos, sería conveniente que le invitaras a dar a otros niños los que ya no usa o se le han quedado pequeños. Si no sabes dónde acudir, la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes cuenta con la campaña 'Comparte y Recicla', una acción solidaria que tiene por objeto la recogida de juguetes para la donación a organizaciones benéficas españolas o su reciclado. Y una vez que reciba los de toda la familia, sería bueno que le guardaras algunos para más adelante, con el fin de no abrumarle y de que los vaya disfrutando todos poco a poco.

    4.Cuestión de roles

    ¿Tu hijo te ha pedido una Barbie? ¿Tu hija quiere una moto? Hay muchos padres que se sienten incómodos ante este tipo de peticiones por parte de los pequeños. Y no tienen por qué. Primero, porque los roles de género han cambiado mucho, y esto ya se refleja en el juego de los niños. Y segundo, porque hasta los cinco o seis años, cuando la identificación sexual lleva a los niños y niñas a diferenciarse en sus juegos, es normal que ambos se interesen por todo tipo de juguetes, incluidos los que tradicionalmente se asocian al otro sexo. Los muñecos y muñecas son juguetes simbólicos y, al jugar con ellos, los pequeños imitan a los adultos, algo que les enseña nuevas actividades, les ayuda a mejorar sus habilidades y les lleva a ponerse en el lugar de los demás. Además, numerosos estudios psicológicos demuestran que los niños que han tenido oportunidad de jugar libremente con muñecas y muñecos se convierten en adultos muy cariñosos y solícitos con sus hijos.

    5.Y recuerda…

    El mejor juguete no es el más caro, ni el más sofisticado ni el que más se anuncia en televisión, sino el que más incita al niño a inventar nuevas formas de jugar y el que más le ayuda a practicar nuevas habilidades.

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