Con otros se porta mejor

¿Vuestro hijo es más obediente con las demás personas que con vosotros? Hay muchos motivos que explican este comportamiento.

Los niños suelen portarse mejor con otras personas que con sus padres porque en casa ajena desconocen los límites y los “efectos secundarios” de sus acciones. Por eso tienen más cuidado de cumplir las reglas, para evitar unas consecuencias que podrían no gustarles.

Normas más flexibles

En otras ocasiones, el motivo de este buen comportamiento fuera no es que el niño tema saltarse las normas y por eso controle más sus reacciones, sino que los límites son más flexibles. Un día es un día y los tíos o los padres de un amigo no le van a exigir las mismas responsabilidades que en su casa. Ellos no le van a pedir que deje de jugar para poner la mesa ni le van a regañar por quedarse un rato más en el parque. Y, curiosamente, si las reglas son más flexibles, hay menos enfados y menos negativas por parte de todos. Además, el modo de interpretar las cosas también es diferente.

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Para los cuidadores esporádicos es más fácil que para los padres pasar por alto las conductas incorrectas, porque de ellos no depende la educación del niño. Esta cara, que para el pequeño es uno de los grandes placeres de estar con otros, puede tener su cruz si el niño tiene que quedarse muy a menudo al cuidado de esas otras personas.

Si es vuestro caso y dejáis a vuestro hijo con sus abuelos o tíos con frecuencia, debéis hablar con ellos sobre cuáles son las normas que el pequeño debe respetar y cuáles son sus obligaciones, para que la cantidad de horas que pasa sin vosotros no termine yendo en contra de la educación que le dais en casa.

¿Es orgullo o timidez?

Otra explicación a la forma de comportarse de vuestro hijo es cómo se siente él. Si la situación le causa temor o vergüenza, su conducta será más retraída y se mostrará más obediente. El orgullo también es un poderoso motivador del buen comportamiento. Vuestro hijo adora mostrarse ante los demás como un “niño mayor”, de ahí sus esfuerzos por dar una imagen más madura de sí mismo.

En cualquier caso, cuando os reencontréis con vuestro pequeño y la persona que le ha cuidado os diga que “se ha portado fenomenal”, no le respondáis con ironía ni pongáis en duda esta afirmación. Simplemente felicitad a vuestro hijo por ello y consolaos pensando que si él ha sabido comportarse bien, es porque vosotros le habéis enseñado a hacerlo.

"¡Pero si en casa nunca come lentejas!"

En ocasiones los niños comen en casa de sus amigos alimentos que se niegan a probar en la suya. Esto puede explicarse por diferentes razones:

  • La imitación. Los pequeños, cuando están juntos se copian unos a otros, para bien y para mal.
  • La falta de presión. Puede que en su hogar las discusiones para que pruebe ese alimento le lleven a rechazarlo. Al comer fuera de ese ambiente tenso, el pequeño no experimenta angustia ni malestar y su comportamiento ante la comida es distinto.
  • Sus ganas de quedar bien. Con los padres tiene una confianza absoluta y no disimula nada. Fuera de casa se esfuerza en causar una buena impresión.
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