Pautas para hacérselo fácil

Respeta la fase madurativa de tu hijo y no le obligues a irse con alguien si no quiere. Así superará sus temores.

Sé paciente en esta etapa y no le fuerces, así la superará antes y mejor.

  • Procura que mientras dure esta fase, él te pueda ver en todo momento. Prepárale un rincón en la cocina o siéntale cerca de ti, en su trona. Y llévale contigo si tienes que atender a alguien en la puerta. Cuando desaparezcas de su vista, deja las puertas abiertas y sigue hablándole. Esto le reconfortará.
  • No le obligues a estar en brazos de alguien cuando él no quiere. Es importante respetar la fase madurativa del niño. Al no exigirle algo que no es capaz de dar (no tener miedo), esta fase pasará antes. Y es probable que, un rato después, él mismo se acerque al “desconocido”.
  • Cuando tengas que ausentarte, déjale con una persona que conozca bien a tu hijo. Si la experiencia es positiva, la próxima separación será menos costosa, mientras que una experiencia negativa aumentará el problema. Además, tu hijo notará que tú sabes que estará bien cuidado y le transmitirás esa seguridad.
  • Procura que las personas que cuiden de él no cambien muy a menudo. Debe haber regularidad.
  • Mantén unos rituales de despedida, como darle primero un beso y luego saludarle con la mano ante la ventana. No te escabullas cuando esté entretenido, ya que esto aumentaría su miedo. Tener su objeto de consuelo a mano, como su chupete o mascota, le ayudará. Una buena cuidadora sabe cómo hacerle más llevadero este paso, iniciando algún juego con él, besándole...
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